Vas al supermercado y tienes aire acondicionado. Y al gimnasio. Y a cualquier administración pública. Y si no lo hay, te quejas.
Pero ojo, no te parece bien si se pide que en los centros educativos haya una adecuada climatización.
Qué más nos quedará por ver, leer y escuchar.
Dudas sobre las condiciones laborales de los docentes:
1. Los profesores cobramos sólo por un mes de vacaciones. Cada mes nos quita la junta un % de la nómina para pagar en agosto sumado al IRPF
2. Me voy de vacaciones en temporadas altas (gasto más)
3. Para que la renta +
Que orgullo los docentes de la Comunidad Valenciana. Es obligación de quienes apostamos por la educación pública, apoyar la huelga que llevan a cabo, sin fisuras.
Hi ha moments que et canvien per dins. I crec que estem vivint un d’ells. La pública plena de vida. Els carrers plens de dignitat. I nosaltres plorant d’emoció mentre continuem lluitant. 💚
#vagaindefinida#jofaigvaga
🔴 Los profesores toman el centro de Valencia en una manifestación multitudinaria en su quinto día de huelga para exigir mejoras para la enseñanza pública https://t.co/r8evoI04Vl
os enfadais mucho con que unos manifestantes se tomen un cafelito antes pero luego si el presidente de una comunidad autónoma estaba comiendo y follando en medio de una emergencia climática ahí os callais
No debería ser normal que la televisión pública @rtve dedique a un equipo de fútbol titulares y más de cinco minutos en su telediario matinal y no haga la menor referencia a unas huelgas educativas en la Comunidad valenciana y Cataluña que afectan a más de 2 millones de alumnos.
Es de ser muy MISERABLE pensar que una huelga solo se hace para vaguear y ganar más dinero.
La parte económica es muy importante, sí, pero lo que se pide es mejorar las condiciones de trabajo ¡PARA ATENDER MEJOR A LOS ALUMNOS! Hay que se muy zoquete para no entenderlo.
Reunión de padres.
Instituto público.
18:30.
Aula de tecnología.
Sillas incómodas.
Proyector que tarda más en encenderse que un adolescente un lunes.
Tema del día:
“Móviles y redes sociales en menores.”
La directora empieza:
—Estamos viendo más conflictos por grupos de WhatsApp, vídeos grabados en clase y cuentas falsas de Instagram.
Una madre levanta la mano.
—Yo lo tengo clarísimo. Hay que prohibir los móviles.
El padre de al lado asiente.
—Totalmente. Los niños están enganchados.
Todos muy firmes.
Muy responsables.
Muy “esto antes no pasaba”.
Hasta que suena un móvil.
El de la madre.
Lo coge.
Mira la pantalla.
Sonríe.
—Perdón, es mi hija.
La directora espera.
—Tiene 11 años.
—¿Y tiene móvil?
—Sí, pero solo para emergencias.
Emergencias.
Claro.
En la pantalla se ve el mensaje:
“Mamá, me das Robux?”
Emergencia humanitaria.
Nivel ONU.
La directora sigue:
—El problema no es solo el móvil. Es el uso sin control.
Otro padre interviene:
—Mi hijo no está enganchado. Solo ve vídeos para desconectar.
—¿Cuánto tiempo?
—No sé. Dos horitas.
—¿Al día?
—Bueno, entre semana. El finde más, porque se aburre.
Se aburre.
La gran tragedia moderna.
Antes un niño se aburría y acababa inventando una portería con dos mochilas.
Ahora se aburre y le entregamos un casino de dopamina con funda azul.
La tutora enseña varios casos.
Insultos en grupos.
Fotos sin permiso.
Burlas.
Audios.
Niños de 12 años hablando como adultos quemados por internet.
Una madre se indigna:
—Pero eso es culpa de las plataformas.
Sí.
De las plataformas.
Y de los algoritmos.
Y de China.
Y de Silicon Valley.
Y del capitalismo.
Todo menos de quien le compró un smartphone de 900€ a un niño que todavía pierde la chaqueta en educación física.
Entonces la directora dice:
—Proponemos que no traigan móvil al centro.
Silencio.
Del espeso.
Del que huele a contradicción.
La misma madre que pedía prohibición se echa hacia atrás.
—Bueno, tampoco nos pongamos extremos.
—¿Por qué?
—Porque yo necesito saber dónde está mi hija.
—Está en el instituto.
—Ya, pero necesito escribirle.
—¿Durante clase?
—Solo si es importante.
—¿Como los Robux?
Otro silencio.
Más bonito.
Más pedagógico.
El padre de las “dos horitas” se cruza de brazos.
—Prohibir no educa.
Ah.
La frase comodín.
“Prohibir no educa.”
Curioso.
Porque en casa tampoco educa nadie.
Solo cargan el móvil, pagan los datos y luego culpan al profesor cuando el niño no atiende.
La reunión termina.
Todos salen hablando de límites.
De salud mental.
De infancia robada.
De que “algo hay que hacer”.
En la puerta, la hija de la madre espera sentada en el suelo.
11 años.
Móvil en la mano.
TikTok abierto.
Auriculares.
Ni mira cuando su madre llega.
—Cariño, vámonos.
Nada.
—Cariño.
Nada.
La madre suspira.
—Es que está en una edad difícil.
No.
Está en una pantalla fácil.
Y ahí está el problema.
No son solo los móviles.
No son solo las redes.
No son solo los colegios.
El problema son adultos que quieren que el Estado prohíba lo que ellos no se atreven a limitar en casa.
Padres que piden mano dura en las reuniones…
y luego negocian con un niño de 11 años como si fuera un sindicato con abogado.
Resumen:
Quieres prohibir TikTok.
Perfecto.
Pero empieza por no usarlo como niñera.
Porque si tu hijo no puede cenar, esperar, aburrirse o mirar por la ventana sin una pantalla…
igual el algoritmo no entró en tu casa.
Igual lo invitaste tú.
Un estudio de 12 años encontró que hay un hábito que puede predecir con un 91% de precisión si una pareja va a permanecer junta o terminar separándose:
Gente diciendo que es mejor educar que prohibir. ¿Educamos para que los niños no fumen o no beban? No, se prohíbe porque es malo, sin discusión. Sí, es lo mismo.
Regularización no significa nacionalidad.
Regularización significa que podrán trabajar de forma legal y que tendrán derechos y deberes.
Hay que explicaros las cosas como a niños de primaria porque ése es vuestro nivel de comprensión lectora.
Una cosa para el facherío.
Comparar un accidente ferroviario agravado por la mala suerte y en el que se ha atendido e informado a la gente desde el minuto 1 con un desastre meteorológico anunciado y agravado por la desidia e inutilidad de unos cargos públicos entre ellos un presidente que estaba de pacharanes mientras la gente se ahogaba, es de anormal profundo.
Y solo os lo compraran los anormales profundos.
Lo digo porque os veo venir.
Se debe investigar y pedir responsabilidades siempre pero la mera comparación es un insulto a la inteligencia.
"Eres tú pisha!, el ángel de la guardia de mi hijo".
Vaya momentazo cuando el padre de uno de los heridos en el accidente de Adamuz descubre en directo que Julio, de 16 años, fue quién ayudó a salir a su hijo del tren cuando estaba herido.
Así de claro hay que hablar a los ciudadanos.
"No votes a la peña que te está quitando la sanidad pública.
Te está quitando la tranquilidad de tu vida. Tu hoy quizás no la necesitas pero créeme que la vas a necesitar y entonces igual ya no está."
Gracias Quique
@quiquepeinado