Mientras más creces como mujer, más te das cuenta de que la felicidad está en las mañanas tranquilas, una vida privada, una mente en paz, un espacio limpio y personas que no te drenan.
Cómo es el duelo; un día estás en tu cuarto doblando ropa muy tranquilamente y, de repente, estás en llanto porque no entendés por qué la vida te hizo pasar por eso.