Lo curioso es que la gente más brillante que conozco escucha de todo, incluso Bad Bunny. En cambio, los que se creen intelectuales por no escuchar algo todavía no se dan cuenta de que la ignorancia voluntaria no es una virtud.
Instagram le ha hecho creer a la gente que una relación consiste en viajar, ir a restaurantes y en tener experiencias increíbles. Pero una relación se construye en la cotidianidad, en lo doméstico, en el cansancio, en el aburrimiento.
En un ambiente laboral, hay que aprender a hablar de uno lo menos posible. Excepto con amigos. Mientras menos sepan, menos debilidades conocen. Consejo.
Me meto en Instagram. Todo el mundo está haciendo viajes maravillosos, asistiendo a fiestas relucientes, compartiendo con amigos y amantes días inolvidables.
Vuelvo luego a la vida real. Mi gran proyecto para este fin de semana es ver si limpio la terraza y pongo dos lavadoras.