🔴 Alemania acusa “preocupación” tras decisión del Gobierno de Kast sobre Colonia Dignidad: “Apoyamos la creación de un memorial en Chile”
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Macarena Peña es profesional de la salud, firmó el CAE a los 17 años porque no tenía otra forma de costear su carrera, y lleva al menos tres años renovando convenios anuales con la Tesorería General de la República para mantener su deuda al día.
En los períodos más difíciles, cuando estuvo cesante, el cobro mínimo era de $7.000 al mes y ella misma lo subió voluntariamente a $50.000. Cuando consiguió contrato fijo, subió su cuota a $250.000 mensuales, monto que pagó hasta mayo de este año.
En junio tenía que renovar su convenio, y ahí apareció el problema: para retomarlo le exigieron un pie inmediato de $1.500.000, equivalente a su sueldo completo, sin ninguna facilidad de pago. Mientras juntaba ese dinero, el día 3 de junio le llegó una demanda de embargo, siendo tratada exactamente igual que quienes llevan años sin pagar un peso.
Tuvo que recurrir a su tarjeta de crédito para cubrir el pie en cuotas, sumando ese costo a su cuota mensual de $230.000. Lo más duro, dice, es que pidió entre $13 y $14 millones, y su deuda llegó a casi $26 millones pagando $110.000 al mes, porque los intereses la hacían crecer igual.
@Cooperativa El Gobierno dice que necesita recaudar más, pero baja impuestos a las empresas mientras embarga sueldos a deudores del CAE. Cuando faltan recursos, la cuenta la pagan los trabajadores y la clase media; los grandes contribuyentes reciben beneficios.
El Gobierno dice que necesita recaudar más, pero baja impuestos a las empresas mientras embarga sueldos a deudores del CAE. Cuando faltan recursos, la cuenta la pagan los trabajadores y la clase media; los grandes contribuyentes reciben beneficios.
El día que le condonaron 125 millones de dólares a Jhonsons y hoy le embargan las cuentas a chilenos comunes y corrientes que deben el CAE.
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@CNNChile Qué curioso: para embargar a un deudor del CAE no hay dudas ni reparos, pero cuando se trata de dar herramientas para perseguir la evasión de los más ricos, aparecen todas las excusas. Algunos senadores parecen más preocupados de proteger privilegios que de defender la justicia.