@EmmaRincon TODOS LOS DIAS SUBE EL DOLAR Y SUFRE ES EL. PUEBLO.. EL BANCO CENTRAL DE VENEZUELA NOS ESTA AHOGANDO CADA DÍA CON EL PRECIO DEL $..... SOS.. SOS... SOS.... SOS.... AUXILIO
Hoy Venezuela despide a la señora Carmen Teresa Navas.
No murió solo una madre; se apagó una mujer que convirtió el dolor en coraje y la desesperación en denuncia.
Durante meses buscó a su hijo Víctor Hugo; recorrió cárceles, tribunales y oficinas de un Estado que le respondió con silencio, humillación y mentira. Nunca dejó de exigir verdad. Nunca se rindió. Nunca dejó de luchar.
Carmen nos deja una lección inmensa de perseverancia y dignidad. Una mujer de más de 80 años enfrentó, sola y sin miedo, a todo un aparato de terror que quiso borrar a su hijo y quebrar a su familia. No pudieron.
Su voz se convirtió en la voz de miles de madres venezolanas que hoy buscan a sus hijos desaparecidos, presos, perseguidos o asesinados por el régimen criminal.
La muerte de Carmen Teresa no puede separarse del sufrimiento, la crueldad y la impunidad que marcaron los últimos meses de su vida. Venezuela tiene el deber moral de recordar su nombre y el de Víctor Hugo. Porque un país que olvida a sus víctimas corre el riesgo de acostumbrarse al horror.
A su familia, mi abrazo infinito, y las oraciones de una nación que los acompaña.
Y a nosotros, una obligación: que exista justicia, memoria y reparación. Y que nunca, jamás, se repita este horror.
LIBERADO JOBANNY ROMERO
Fue liberado el joven que dejó una imagen icónica: la suya derribando una estatua de Hugo Chávez, el 30 de julio de 2024, en el estado Falcón.
Por mucho tiempo fue un preso olvidado.
#LibertadParaTodosLosPresosPoliticos
Vía @emanuitt
Una nación que reconoce a DiOS, florece.
Hoy más que nunca necesitamos pueblos que digan:
“Señor, Tú eres nuestro DIOS.”
La verdadera bendición de un pueblo comienza cuando decide honrar a DIOS.
Una nación es bienaventurada cuando reconoce quién es su verdadero Señor.
“Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, ¡el pueblo que él escogió como su propiedad!”
Salmos 33:12 (RVC)
La justicia levanta pueblos.
El pecado los destruye desde adentro.
“La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones.”
Proverbios 14:34 (RVR1960)
La sanidad de una tierra comienza con un pueblo que se humilla.
“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”
2 Crónicas 7:14 (RVR1960)
La bendición no es casualidad, es consecuencia de obediencia.
Porque cuando DIOS es reconocido,
la tierra es restaurada,
las generaciones son bendecidas
y la esperanza vuelve a nacer. 💫
DIOS te Bendiga Inmensamente ❤️
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Bogotá, 2009.
Iván Triana, recién graduado de bibliotecología, había organizado su primera clase en un cuarto pequeño de Ciudad Bolívar.
Siete niños sentados en el piso. Todos entre 8 y 12 años.
Les estaba explicando por qué leer era importante.
Un niño de 9 años levantó la mano.
"Profe, ¿para qué sirve leer si igual voy a ser pobre toda mi vida?"
Los otros seis niños se quedaron callados.
Esperaban la respuesta.
Iván no supo qué decir.
Se quedó mudo durante 10 segundos que se sintieron eternos.
Luego dijo algo que ni él mismo esperaba:
"¿Y si construimos una biblioteca donde NO lean para olvidar que son pobres, sino para aprender a NO serlo?"
El niño frunció el ceño. "¿Cómo?"
"Ustedes van a identificar qué necesita la vereda. Y van a crear soluciones. Van a vender cosas. Van a ganar plata. Van a demostrar que leer sirve para construir, no solo para soñar."
Los niños lo miraron como si estuviera loco.
Pero uno de ellos, Brayan, dijo: "¿Y si funciona?"
"Entonces van a cambiar Ciudad Bolívar."
Esa conversación pasó hace 16 años.
Hoy, Brayan tiene 25 años.
Es el dueño de "Sentido Guabal", una marca de mermeladas artesanales que vende en toda Bogotá.
Emplea a 5 productores de fresas de su vereda.
Genera $8 millones de pesos mensuales.
Todo porque a los 9 años decidió creer que leer SÍ servía.
Pero Brayan no es el único.
Anita Montes llegó a la biblioteca cuando tenía 12 años.
Hoy tiene 19. Estudia Educación Física en universidad pública.
Entrena a 40 niños de su vereda en ciclomontañismo.
Es la primera de su familia en ir a universidad.
"Mi mamá vendía arepas. Mi papá no existe. Yo iba a vender arepas también. Hasta que el profe Iván me dijo: 'Tú no vendes arepas. Tú entrenas campeones.'"
Desde 2009, más de 60 j��venes de la Biblioteca de la Creatividad están en universidad.
En una zona donde 7 de cada 10 niños no terminan el colegio.
90% de esos 60 son los primeros profesionales de sus familias.
¿Cómo lo hizo Iván?
Con una regla brutal que le dijo a cada niño el primer día:
"Aquí NO van a estirar la mano pidiendo regalos. Van a construir con sus manos lo que necesitan."
Y literalmente los puso a construir.
En 2010, los niños construyeron su propia biblioteca.
Niños de 8 a 15 años cargando ladrillos. Mezclando cemento. Pintando.
Tardaron 3 años.
Pero la construyeron.
Hoy esa biblioteca tiene 4 módulos.
500 niños van cada semana.
Y siguen construyendo.
El cuarto módulo está en obra. Los niños ponen los ladrillos los sábados.
Pero lo más viral de todo:
En 2024, Iván seleccionó a 9 niños de la biblioteca.
Les puso pruebas imposibles:
- Armar cubo Rubik en menos de 3 minutos
- Aprender inglés fluido
- Ganar torneos de robótica
- Tocar guitarra
¿Para qué?
"Para llevarlos a la NASA en Houston en 2025."
Los niños tienen entre 13 y 15 años.
Ninguno había salido de Ciudad Bolívar antes de esto.
Haylin, una de las 9, dice: "El profe nos dijo: 'Si pueden hacer lo imposible aquí, pueden llegar a donde sea.'"
Están recaudando fondos. Vendiendo mermeladas. Rifando llaveros de plástico reciclado que ellos mismos fabrican.
Meta: $45 millones de pesos para el viaje.
Llevan $12 millones.
Semana, El Espectador, y Canal Trece han cubierto la historia.
Pero Iván rechaza donaciones grandes.
"Los niños tienen que ganárselo. Porque el día que yo no esté, tienen que saber que ellos pueden conseguir lo que necesiten sin mí."
Hoy, Iván tiene 39 años.
Es profesor de universidad. Gana bien.
Pero cada sábado sube a Ciudad Bolívar.
A la Vereda Quiba. A 3,000 metros de altura.
Al lado del relleno sanitario.
A seguir construyendo con 500 niños que antes pensaban que leer no servía de nada.
Brayan, el niño que preguntó "¿para qué sirve leer si voy a ser pobre?", ahora tiene su respuesta:
"Leer sirve para aprender a construir lo que no tienes. Yo no tenía empresa. La construí. No tenía universidad. La conseguí. No tenía futuro. Lo inventé."
"Todo porque un bibliotecólogo loco me dijo que podía."
¿Qué le responderías hoy a un niño de 9 años que te pregunta si leer sirve de algo?
En Chiapas, México, un niño de 12 años llamado Héctor Gustavo jugaba con su hermana de 5 años en el jardín de su casa.
Era sábado 24 de agosto de 2024. Zona rural de Chiapas.
Su hermana, Lupita, corría descalza por el patio.
Héctor la vio pisar cerca de algo.
Una serpiente de cascabel. Nauyaca. Una de las más venenosas de México.
La serpiente se preparaba para atacar a Lupita.
Héctor no pensó.
Se lanzó entre la serpiente y su hermana.
La serpiente lo mordió en la pierna izquierda.
Héctor gritó. La serpiente lo volvió a morder.
Y otra vez.
Y otra vez.
Cuatro mordidas en total en la misma pierna.
Lupita corrió gritando hacia la casa.
Su papá, Don Miguel, salió corriendo.
Encontró a Héctor en el piso. La pierna hinchándose. La serpiente muerta a un metro (Héctor la había matado con una piedra después de las mordidas).
Don Miguel cargó a Héctor. Lo subió a su camioneta.
El hospital más cercano estaba a 47 minutos.
Héctor perdía el conocimiento en el camino.
Llegaron al Hospital Gilberto Gómez Maza en Chiapas.
Los doctores vieron la pierna.
Estaba negra. Hinchada al triple de su tamaño normal.
"Necesitamos antídoto. Rápido."
Le aplicaron la primera dosis.
Luego la segunda.
Y siguieron.
En total, durante 34 días, Héctor recibió 51 dosis de antídoto.
Los doctores dijeron a Don Miguel en el día 3: "Su hijo va a perder la pierna. O salvamos su vida cortando la pierna, o muere con la pierna intacta."
Don Miguel lloró. Le preguntó a Héctor (que estaba consciente en ese momento):
"Hijo, los doctores dicen que para salvarte necesitan cortar tu pierna. ¿Qué quieres?"
Héctor, 12 años, respondió:
"¿Lupita está bien?"
"Sí hijo, está bien. La salvaste."
"Entonces que corten. Mientras Lupita esté bien, no importa."
Le amputaron la pierna izquierda por debajo de la rodilla.
Héctor estuvo 34 días en el hospital.
Casi muere 3 veces. Su cuerpo rechazaba el antídoto. Infecciones. Complicaciones.
Pero sobrevivió.
El día 27 de septiembre de 2024, salió del hospital.
En silla de ruedas.
Un periodista de Fuerza Informativa Azteca (FIA) estaba ahí.
Le preguntó: "Héctor, ¿cómo te sientes?"
Héctor sonrió. "Estoy contento. Ya me voy a mi casa."
"¿Te arrepientes de lo que hiciste?"
"No. Es mi hermana. Yo puedo vivir sin pierna. Ella no puede vivir sin vida."
"¿Qué necesitas ahora?"
"Pido apoyo para una prótesis."
El video se publicó el 3 de septiembre de 2024.
2.3 millones de vistas en 24 horas.
Los comentarios explotaron:
"Ese niño es más hombre que muchos adultos."
"¿Cuánto cuesta la prótesis? Yo pongo."
"Héroe. Esa es la palabra."
Una fundación mexicana, "Fundación Teletón", contactó a la familia de Héctor ese mismo día.
"Queremos donar la prótesis. Completa. Sin costo."
Pero no solo eso.
La gobernadora de Chiapas declaró a Héctor "Héroe Infantil del Estado de Chiapas" el 10 de septiembre.
Le otorgaron una beca completa para estudiar hasta universidad.
Una empresa de prótesis, "Ottobock México", donó no solo UNA prótesis, sino prótesis nuevas cada año hasta que Héctor cumpla 18 años (porque los niños crecen y necesitan prótesis más grandes).
Valor total: $780,000 pesos mexicanos.
Lupita, su hermana de 5 años, no entendía completamente lo que pasó.
Solo sabía que su hermano ya no tenía una pierna.
Le preguntaron en la escuela: "¿Por qué tu hermano no tiene pierna?"
Lupita respondió: "Porque me salvó de la serpiente mala."
"¿Estás triste?"
"Sí. Pero mi hermano dice que está contento porque yo estoy viva."
Hoy, 3 meses después, Héctor tiene su prótesis.
Camina. Va a la escuela. Juega fútbol (adaptado).
Dice que quiere ser doctor. "Para salvar gente como los doctores me salvaron a mí."
Su papá, Don Miguel, dio una entrevista en noviembre de 2024:
"Héctor estuvo a punto de morir. Pero Diosito tenía la última palabra. Mi hijo se volvió a levantar. Literalmente."
"¿Está orgulloso de él?"
"Más que orgulloso. Héctor tiene 12 años y me enseñó lo que es amor de hermano. Yo tengo 43 y nunca haría lo que él hizo."
En la escuela de Héctor en Chiapas pusieron una foto de él en la entrada.
Debajo dice:
"Héctor Gustavo, 12 años, perdió su pierna salvando a su hermana Lupita de una serpiente venenosa. 4 mordidas. 51 dosis de antídoto. 34 días luchando por su vida. Hoy camina con prótesis y nos recuerda que el verdadero valor no se mide en lo que tienes, sino en lo que estás dispuesto a perder por quien amas."
¿Qué estarías dispuesto a perder hoy para salvar a alguien que amas?
En Rosario, Argentina, un niño de 10 años llamado Mateo publicó un anuncio en Mercado Libre en marzo de 2024.
"Vendo PlayStation 4 con 8 juegos - $120,000 pesos argentinos."
La consola valía eso. El precio era justo.
Pero en la descripción escribió algo extraño:
"Vendo porque necesito el dinero para algo importante. No acepto menos."
En dos días recibió 47 mensajes.
Todos preguntaban lo mismo: "¿Por qué la vendes?"
Mateo no respondió a ninguno.
El día 3, un hombre llamado Sergio le escribió:
"Te doy $150,000. Pero solo si me dices para qué necesitas el dinero."
Mateo le respondió: "Para comprar una silla de ruedas."
Sergio preguntó: "¿Para quién?"
"Para Lucas. Es mi compañero de escuela. Tiene parálisis cerebral. Su silla se rompió hace un mes. Sus papás no tienen plata para comprar otra nueva. Lucas no puede ir a la escuela sin su silla."
Sergio no lo podía creer.
"¿Tus papás saben que vendes tu PlayStation?"
"No. Se van a enojar. Pero no importa. Lucas necesita la silla más que yo necesito jugar."
Sergio le pidió reunirse en persona.
Mateo accedió. Fueron con su mamá presente.
Sergio llegó con el dinero. Pero también con algo más: una cámara.
"¿Puedo grabar esto? Quiero que la gente sepa lo que estás haciendo."
Mateo dijo que no. "No quiero que Lucas se sienta mal. Él no tiene la culpa."
Sergio insistió. "No voy a mostrar tu cara ni la de Lucas. Solo quiero que la gente sepa que hay niños como tú."
Mateo aceptó.
Sergio le dio $150,000 pesos. Mateo le dio la PlayStation.
Pero Sergio no se la llevó.
"La PlayStation es tuya. Me la quedo solo 3 días. Luego te la devuelvo."
Mateo estaba confundido.
Sergio subió el video a TikTok esa noche.
Sin mostrar caras. Solo audio de la conversación.
El video decía: "Un niño de 10 años vende su PlayStation para comprar silla de ruedas para su compañero."
En 18 horas: 2.3 millones de vistas.
Los comentarios explotaron:
"¿Cuánto cuesta la silla? Yo pongo plata."
"Pasen número de cuenta, ayudemos."
"Ese niño tiene más empatía que muchos adultos."
Sergio actualizó el video: "La silla cuesta $450,000 pesos. Ya tenemos $120,000 del niño. Faltan $330,000."
En 6 horas juntaron $890,000 pesos.
Más del doble.
Sergio compró la silla de ruedas. La mejor disponible. Costó $480,000 pesos.
Con el resto ($530,000 pesos), compró:
- Una PlayStation 5 nueva para Mateo
- 15 juegos
- Terapias de rehabilitación para Lucas por 6 meses
Tres días después, Sergio fue a la escuela de Mateo.
Con permiso de la directora, interrumpió la clase.
Entró con la silla de ruedas nueva.
Lucas estaba ahí. En una silla prestada, vieja, incómoda.
"Lucas, esta silla es para vos."
Lucas y toda la clase se quedaron en silencio.
"¿De dónde salió?" preguntó la maestra.
Sergio miró a Mateo. "Tu compañero Mateo vendió su PlayStation para comprártela. Pero la gente de internet ayudó. Ahora tenés la mejor silla que pudimos conseguir."
Lucas lloró. Su mamá (que estaba ahí porque lo llevaba y traía de la escuela) lloró.
Mateo se puso rojo. No quería atención.
La historia salió en todos los medios de Rosario. Luego nacionales.
Clarín, La Nación, Infobae. Todos cubrieron la historia.
Mateo se volvió viral en Argentina.
Pero él solo quería jugar su PlayStation y que Lucas volviera a la escuela.
Dos semanas después, algo más pasó.
Una empresa argentina de tecnología, MercadoLibre, contactó a Mateo.
Le ofrecieron ser "embajador junior" de su programa de responsabilidad social.
Mateo tenía 10 años. Dijo: "¿Qué es eso?"
Le explicaron: "Queremos que nos ayudes a identificar otros niños como Lucas que necesitan ayuda. Y nosotros pondremos el dinero."
Mateo aceptó con una condición: "Solo si Lucas viene conmigo."
MercadoLibre accedió.
Hoy, 8 meses después, Mateo y Lucas han ayudado a identificar 23 casos de niños con discapacidades que necesitan equipamiento.
MercadoLibre ha donado $12 millones de pesos argentinos.
23 niños tienen ahora:
- 11 sillas de ruedas
- 4 prótesis
- 5 audífonos
- 3 andadores especializados
Todo porque un niño de 10 años decidió que Fortnite podía esperar.
Lucas hoy tiene 11 años. Va a la escuela todos los días en su silla nueva.
Es el mejor amigo de Mateo.
Cuando le preguntan sobre lo que Mateo hizo, Lucas dice:
"Mateo me dio más que una silla. Me dio la posibilidad de volver a ser normal en la escuela. De no sentirme diferente. De tener un amigo que me ve como persona, no como 'el niño en silla de ruedas'."
Mateo tiene su PlayStation 5. Juega Fortnite.
Pero dice que ya no es lo mismo.
"Antes jugaba todo el día. Ahora juego una hora y pienso: ¿qué más puedo hacer que ayude a alguien?"
En la escuela de Mateo en Rosario pusieron una placa:
"Mateo, alumno de 5to grado, nos enseñó que ningún juego es más importante que ayudar a un amigo. Por su gesto, 23 niños más ahora tienen lo que necesitan. Mateo no es héroe. Es simplemente un buen amigo."
¿Qué estarías dispuesto a vender hoy para cambiar la vida de alguien que conoces?
En Monterrey, México, una mujer de 58 años llamada Estela iba todos los lunes al banco.
Siempre a las 11am.
Se paraba en la fila para pagar servicios. Como todos.
Pero hacía algo extraño.
Cuando le tocaba su turno, le pedía al cajero: "Dame los recibos de luz que la gente dejó porque no podía pagar."
El cajero, confundido las primeras veces, luego entendió.
La gente llegaba a pagar su recibo. No tenía suficiente dinero. Se iba sin pagar.
Los recibos se quedaban ahí. Acumulados.
Estela los pagaba. Todos.
Cada lunes. Durante 9 años. De 2013 a 2022.
Pagaba entre 4 y 12 recibos cada semana.
Nunca preguntaba de quién eran. Solo pedía "los que dejaron sin pagar."
Los pagaba. Se iba.
En 2022, Estela dejó de ir.
Los cajeros notaron. "¿Dónde está la señora de los recibos?"
Nadie sabía.
Tres meses después, un cajero vio su foto en el periódico.
Esquela. Había muerto. Cáncer.
El cajero, llamado Roberto, había trabajado ahí 11 años. Atendió a Estela cientos de veces.
Calculó cuánto había gastado.
En 9 años, asumiendo 6 recibos promedio por semana, a $800 pesos promedio cada uno...
Aproximadamente $2,246,400 pesos. Unos $125,000 dólares.
Roberto no lo podía creer.
Preguntó a otros cajeros. Todos confirmaban. Estela nunca faltó un lunes en 9 años.
Excepto cuando el banco estaba cerrado por feriado.
Roberto buscó a la familia de Estela. Encontró a su hija, Ana.
"Su mamá pagaba recibos de luz de extraños en el banco durante 9 años. ¿Usted sabía?"
Ana se quedó en shock. "¿Qué? No. Nunca me dijo nada."
"¿Por qué lo haría?"
Ana investigó. Habló con hermanos, primos, amigos de Estela.
Nadie sabía.
Hasta que encontró un diario viejo de su mamá en el ático.
Entrada del 18 de julio de 2013:
"Hoy me cortaron la luz. No pude pagar. Mis hijos tienen 7 y 9 años. Pasamos 5 días sin luz. En pleno verano. Hacía tanto calor. Los niños lloraban. Yo no podía hacer nada.
Un lunes fui al banco a pedir prórroga. La mujer del banco me dijo que alguien había pagado mi recibo. Anónimo. Nunca supe quién.
Ese día decidí: cuando pueda, haré lo mismo. Para que ningún niño pase 5 días sin ventilador en verano."
Ana lloró.
Ese "alguien anónimo" que pagó el recibo de su mamá en 2013 nunca supo que creó una cadena de 9 años.
Ana publicó la historia en Facebook.
"Mi mamá pagaba recibos de luz de extraños durante 9 años. Murió sin que nadie lo supiera. Si alguna vez te cortaron la luz en Monterrey y misteriosamente apareció pagada entre 2013 y 2022, tal vez fue ella."
La publicación se compartió 34,000 veces en una semana.
Los comentarios empezaron a llegar.
"En 2015 me cortaron la luz. Tenía dos bebés. Fui al banco a suplicar prórroga. Me dijeron que alguien ya había pagado. Lloré en el banco. Nunca supe quién. ¿Era su mamá?"
"2017. Mi papá estaba enfermo. Necesitábamos luz para su máquina de oxígeno. No teníamos dinero. El recibo apareció pagado. Pensamos que era error del banco. Mi papá vivió 3 años más. Tal vez por ella."
"2019. Embarazada de 8 meses. Julio. Sin luz. Calor insoportable. Recibo apareció pagado. Mi hijo nació sano. Siempre me pregunté quién lo pagó."
Ana contó. 127 personas comentaron diciendo que probablemente Estela les había pagado el recibo.
Pero nadie estaba seguro. Porque Estela nunca dejó su nombre.
Roberto, el cajero, confirmó: "Ella pedía que no pusieran su nombre. Solo 'pago anónimo'."
Ana hizo algo.
Pidió al banco los registros de pagos anónimos de recibos de luz de 2013 a 2022.
El banco, después de verificación legal, le dio números agregados.
En 9 años: 487 recibos pagados.
Ana lloró. 487 familias. 487 casas que no pasaron días sin luz.
¿Cuántos niños? ¿Cuántos enfermos con máquinas? ¿Cuántas personas en verano sin ventilador?
Imposible saberlo.
Estela nunca lo supo. Murió sin saber a cuántos ayudó.
Roberto organizó algo con otros cajeros.
Juntaron dinero. 17 cajeros. Cada uno puso $500 pesos.
$8,500 pesos total.
Fueron al banco el siguiente lunes. A las 11am. La hora de Estela.
"Queremos pagar los recibos que dejaron sin pagar. Como lo hacía la señora Estela."
Los pagaron. 11 recibos ese día.
Uno de los cajeros, joven, preguntó: "¿Por qué hacemos esto?"
Roberto respondió: "Porque ella lo hizo durante 9 años sin que nadie se enterara. Sin reconocimiento. Sin aplausos. Y cambió 487 vidas. Si nosotros hacemos esto una vez al mes, tal vez en 9 años también cambiaremos algunas."
El grupo creó "Los Lunes de Estela."
Cada lunes, entre los 17 cajeros, juntan dinero.
Pagan los recibos que dejaron sin pagar.
Han pasado 2 años. Han pagado 89 recibos.
Ana visita el banco cada lunes a las 11am.
No para pagar nada. Solo para ver.
"Quiero ver si alguien sigue lo que mi mamá empezó. Y siempre hay alguien."
Pero hay algo que Ana nunca encontró.
La persona que pagó el recibo de su mamá en 2013.
"Esa persona no sabe que su acto creó 9 años de bondad. 487 familias. Y una tradición que continúa."
"Mi mamá nunca la encontró. Nunca le dijo gracias. Pero vivió el resto de su vida tratando de pagar esa deuda."
¿Qué acto de bondad anónimo hiciste que tal vez creó una cadena que nunca conocerás?