Tardo en irme y doy segundas oportunidades. Perdono mucho, no me gusta despedirme, hago hasta el último intento, siempre intento ver lo mejor de la gente, le doy mil vueltas a todo y doy lo mejor de mí. Pero cuando llego a mi límite… ahí ya no hay marcha atrás.
qué hermoso cuando llega alguien que no te complica la vida, te la mejora.
Te da tu lugar, te habla claro, te suma en todo, y encima te hace reír hasta cuando estás de mal humor.