— Ah. Pft.
El pasaba un poco. Eran aliados, y estaba de acuerdo con sus métodos, así que no tenía tanto problema con ellos. Era más cosa de Marcus.
— Sin más, vaya. Me dan un poco igual.
— Ponme un par de margaritas.
Le pidió, sonriendo de nuevo. Había visto la cara rara de Marcus, frunciendo el también el ceño.
— ¿Pasa algo con la Inquisición?
— ¿A petición de cada uno?
Le va a escribir un mensaje a Khalis, preguntandole de que le gusta a ella la pizza.
— Coño, que generoso de tu parte.
Mientras Reiner preparaba bandejas de pizza, el se iba a quedar esperando el mensaje, a ver qué le decían.
— Ahora te digo de +
— Pizza...
Hacia tiempo que no tomaba una. Se iba a quedar para ver a Marcus cocinar. En parte por entretenimiento, en parte para juzgarlo.
— ¿Como vas a hacerla?
Venga, que el italiano le va a poner a examen.
— Voy a por el botiquín, tu conduc...
Comenzó a tratar las heridas de Khalis, quedándose por un momento en silencio al ver a Polaris. ¿Que coño era eso?
Bueno, tenía algo más preocupante de lo que hacerse cargo.
— Estaban atacándonos unos herejes. Estamos bien, estables, al menos.
Iba a tomar a Khalis en brazos, que él estaba bien, para montarla en la parte de atrás del coche, sentándose él también.
— Llévanos de vuelta, por favor.
Encima que va a salvarle el puto culo se va a poner a mirarle con ganas de matarlo. La verdad que debería haberlo dejado caer al agujero.
Va a llamar para solicitar un transporte, espera que no tarden mucho.
Ahora que se estaban retirando, Nero le tiró del brazo a Kiyoshi, haciéndole señas a un tejado cercano.
Iba a llamar a la base de vuelta para que traigan un transporte. Estaban los dos heridos, no deberían hacer esfuerzos físicos.
Nero encaró a Yama, con una sonrisa socarrona al ver que esta se estaba centrando en Kiyoshi. Si lo hacia bien, podía tratar de acabar con Yama y teletransportarse a la moneda que tenía arriba...
Pero claro, escuchó otro cuerpo caer al otro lado. Torció el rostro y vio a Ryo.
+
Su situación de ventaja había pasado a inferioridad numérica de golpe. Lo mejor iba a ser salir entonces, saltando a la moneda para agarrarse al bordillo... Y recibiendo el grito de Kiyoshi en el proceso.
Nero gritó, por el chillido retumbar en su cabeza, y estuvo a punto de +