Dedicarte muchas horas a ti mismo, apagar el ruido del mundo, moverte a tu propio ritmo y escucharte sin interrupciones se convierte en un descanso más profundo y necesario, porque cuando te das ese tiempo sin culpas ni prisas, el alma por fin se siente en casa y todo pesa menos.
Mudarse de cuenta se siente como recorrer un pasillo de recuerdos, mirar cada idea que nació de noche, despedirme en silencio antes de cerrar la puerta, agradecer lo vivido y empezar de cero, más ligero, pero lleno por dentro, con calma, gratitud y esperanza, sin olvidar nada.
En vista de que mi cuenta ha crecido un poco, he tomado la decisión de mudarme a una más pequeña para darme un fresco reinicio. Dicho eso, si dejan su “me gusta” cuando tenga lista la cuenta me los llevaré conmigo; gracias por tomarse el tiempo de leerme.
Los planes más pequeños, casi improvisados y sin expectativas, terminan convirtiéndose en los recuerdos más queridos. Basta una caminata corta, una conversación lenta o un café compartido para entender que el amor no necesita grandezas, solo presencia y complicidad sincera.
Yo también quería y por ello lo robé.
Nombre: Izumi Miyamura.
Altura: 1,80.
Signo: Géminis.
Mbti: INFP.
Edad: Veinticuatro.
Interés musical: keshi, Chase Atlantic, Djo, Latin Mafia y Bandalos Chinos.
Extra: Terror, Disney, Videojuegos y anime.
Abrir el corazón después de haberlo protegido tanto tiempo no es ingenuidad, es valentía. Significa aceptar las cicatrices sin esconderlas y concederte otra oportunidad de sentir sin miedo, de creer sin reservas y de empezar de nuevo con una esperanza más serena y consciente.
Dormir se vuelve distinto cuando sabes que no estás solo, como si la noche perdiera su peso y el silencio dejara de ser vacío. La presencia del otro, incluso en calma, transforma la oscuridad en refugio y el descanso en una forma discreta de paz compartida.
Los fines de semana llegan como una promesa de descanso, pero se desvanecen con rapidez injusta, apenas un respiro entre jornadas interminables. Cuando intentas soltarte del cansancio ya es domingo por la noche, y el lunes vuelve a tocar la puerta como si nunca te hubieras ido.