Cada 24 de marzo recuerdo este escrito de Juan Solá:
“Dicen que antes de parir, volvió a hablar con dios. Dicen que cada noche lloraba y le pedía por favor que la hija tuviera sus ojos. Que así, a lo mejor, la abuela la reconocería”.
Los propósitos de Año Nuevo de Virginia Woolf en 1931: “No tener ninguno. No estar atada. Ser libre y amable conmigo misma. A veces leer, a veces no leer. Salir, sí, pero quedarme en casa a pesar de que me inviten. En cuanto a la ropa, creo que compraré una buena”.
“Cómo estudiar, y trabajar, y leer, y escribir. Y lo quiero todo al mismo tiempo. Y también embriagarme, y ver amigos y angustiarme, y asistir a todos los [tachado]. Pero sobre todo angustiarme y querer morir porque quisiera ser todo y sólo soy nada."
Alejandra Pizarnik
“Debí haberte encontrado hace mucho, en otro tiempo, en otro lugar, antes de que fuéramos destruidos, antes de que las experiencias nos arrastraran, antes de que nos llevaran y nos volviéramos asustados, vacilantes en nuestros pasos, agotados sin la energía para llevarnos a nosotros mismos, desesperados de todo, incluso de amor".
Franz Kafka
Me gustó el poema, pero me gusta todavía más la sabiduría y el optimismo de este otro de Cavafis que justo antes de terminar dice:
«Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte».
los amigos son como pokemones: son variados, vas juntando; algunos súper efectivos para ciertas cosas, y no tanto para tales otras; el talento es saber a cuál recurrir en cada ocasión, y claro, saber ser uno también el pokemon de sus amigos. feliz día del pokemon de la vida real