Gracias, querido @DanielSamperO por contestarme. Estoy segura de que el cariño y el respeto mutuo es lo más importante de esta conversación. Creo que tienes razón en aquello de apoyar causas y no políticos, pues estos siempre terminan decepcionándonos. Esa lista de los pecados del presidente que circula por todas las tuberías de la derecha y cuyo manejo mediático ha dirigido una revista ya no muy confiable, es terrible, en eso estamos de acuerdo. Concedámosle pues, que eso podría ser cierto. En cuanto a lo de Nicolás Petro, por lo menos está en proceso de ser juzgado, cosa que su mismo padre ha apoyado. No he visto esa actitud en otros gobernantes.
Si estamos defendiendo “la causa” progresista, las críticas al administrador de turno serán siempre necesarias, pero no la descalificación de todo un proyecto que existe como documento programático concreto, forjado por técnicos, economistas, expertos en salud, líderes sociales y miembros de la sociedad civil que, por cuenta de los “pecados de Petro” no puede ser tirado a la basura. Al contrario: los que podemos seguir tu consejo, queremos, con más fuerza todavía, ayudar a que el pasado de décadas de derecha que han empobrecido y robado tanto, por fin termine. (Una cosa: al seguro social no podemos volver porque existe el internet y ya los usuarios podrán ver qué se hace con la plata, con cada peso; es parte de lo que propone la reforma). Debo también decir que si no es con un hombre de incontestable audacia como Petro, no hubiéramos logrado romper la cadena de gobiernos que nunca pusieron sus ojos en la Guajira, en el Chocó, en Buenaventura y en los territorios olvidados que en este gobierno están ya sintiendo el alivio. Al presidente Petro le tocó gobernar un país destruido por el poder narco, donde sus entidades judiciales y de control son todavía cloacas muy difíciles de sanear. Para cualquier gobierno de corte progresista, construir sobre el aparato de corrupción, sistematizado desde las mismas leyes, es imposible, y limpiar todo eso será una hazaña que dure generaciones.
Aunque esa lista sea cierta y el presidente cometa errores, jamás, jamás de los jamases, se me ocurriría apoyar a Fajardo o a Gaviria o a M Fernanda o a Vicky, precisamente por el consejo que me das. Para los que respaldamos una línea de pensamiento que va de acuerdo con el programa progresista, no son excusa los pecados del presidente para devolvernos a la prehistoria colombiana, marcada por el “terratenientismo”, la violencia y la sangre. La gran diferencia entre nuestras formas de pensar no es que tú critiques y yo celebre a la persona del presidente Petro: es que el uno cree en la “causa” y el programa que propone el progresismo y el otro no.