Siempre he sido de la idea de evaluar psicológicamente a quien sea que requiera un arma, que ocupe una posición de relativo poder y a quien pueda infligir algún tipo de daño potencial a otros
Para Harvard, la mejor estrategia para envejecer personalmente y (profesionalmente) se resumiría en: "Nunca dejes de relacionarte, nunca dejes de adaptarte y nunca dejes de aprender de la vida"
A veces se nos olvida lo que significa sentir una alegría colectiva. Para un país como Venezuela, que en los últimos 26 años ha vivido momentos tan difíciles, no ha sido fácil encontrarnos todos en una misma emoción. Hemos estado demasiado tiempo divididos, preocupados, tratando de entender un país que muchas veces ha dolido.
Por eso momentos como este tienen un valor especial.
El deporte, la música o los logros de algunos venezolanos tienen esa capacidad de recordarnos algo muy simple: que, más allá de cualquier diferencia, seguimos siendo el mismo país. Que todavía existen cosas que nos unen.
Lo que está pasando ahora con el béisbol es uno de esos momentos. Ver a Venezuela llegar por primera vez a la final del Clásico Mundial no es solo un logro deportivo. Es también una pausa en medio de tantas noticias difíciles para recordar de qué estamos hechos los venezolanos. Un país que ama el béisbol, que ha llevado a cientos de peloteros a las Grandes Ligas y que creció escuchando historias de estadios, de ligas infantiles, de ídolos que salieron de barrios y pueblos.
Pero más allá de las estadísticas, lo que realmente emociona es ver a los venezolanos celebrar juntos otra vez.
Después de tantos años de tristeza colectiva, ver una alegría colectiva también es importante. Nos recuerda que todavía podemos compartir algo que nos haga sentir orgullo, algo que nos haga mirar al país con esperanza.
Ojalá esta alegría se repita muchas veces más. Ojalá se vuelva costumbre.
Porque de tristeza ya hemos tenido suficiente. Y Venezuela también merece momentos como este.
Y ocurrió en 1977, cuando Mark Knopfler vio actuar en un garito vacío de Londres, a una banda de Jazz que se llamaban “Sultans of Swing”.
Y de ahí, sacó una canción para alabar a los músicos que tocan por amor a la música y no a la fama.
El resto ya es historia de la música…
Me gusto esta adaptación de la pirámide de Maslow de ORH para hablar de las necesidades de las personas en el trabajo basada en estudios actuales relacionados con talento y motivación
Útil para estos momentos de falta de bienestar y compromiso
La denominada Cultura de la dopamina es hacer disminuir el retraso entre el deseo y la gratificación
El placer es cada vez más instantáneo y se consigue con menor esfuerzo
Todo en lo que podamos conseguir este efecto se convierte en más adictivo y desplaza otras conductas
Paul Gilbert estableció los 3 Sistemas de Regulación de las Emociones
-Logro
-Amenaza
-Calma
Su equilibrio, y bajar el protagonismo de los dos primeros, es fundamental para nuestro bienestar
¿Cómo modular un cerebro que fue creado para sobrevivir?.
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"El efecto Dunning-Krueger: "Las personas con baja calificación llegan a conclusiones equivocadas y fallan en las decisiones, pero no pueden darse cuenta de sus errores debido a su baja calificación".
No comprender los errores conduce a creer en uno mismo y, por tanto, a
¿Cómo aprendemos?
Se aprende más con métodos activos
Inspirador gráfico que reinterpreta la pirámide de Edgar Dale
(más allá de la exactitud de las cifras)
Genial sobre la ignorancia sistémica en las organizaciones
Un interesante mensaje para tantas organizaciones que no escuchan ni hacen participar a los que están cerca de los problemas