El milagro educativo de Bukele en El Salvador: 171 escuelas públicas alcanzan el nivel de Suecia y Alemania en un solo año, según la OCDE y el Banco Mundial https://t.co/QZgVyQ613C
@eldiariodedross Hermanito sin violencia en las calles ya depende de nosotros los ciudadanos de rebuscados xlo nuestro no es de esperar que el presidente te resuelva la vida ,pero sin seguridad se ponía demasiado arriesgado salir incluso a trabajar
Normalmente no contesto directamente a tanta noticia falsa, pero esta me pareció un buen ejemplo de cómo estos “periodistas” y medios de comunicación MIENTEN descaradamente a sus lectores.
Lean este tuit, que ASEGURA que El Salvador ha transferido sus reservas de bitcoin a un privado, lo cual es TOTALMENTE FALSO.
Aquí está el enlace de la misma institución que EL PAÍS cita como fuente: el Fondo Monetario Internacional (FMI): https://t.co/o7KtcAItBw
Léanlo. Claramente dice todo lo contrario: que lo único que se transfirió fueron las acciones de Chivo, algo que se ofreció hace año y medio, y NO la Reserva Estratégica de Bitcoin.
De paso pueden leer cómo El Salvador ha logrado un superávit fiscal primario y ha superado todas las expectativas de crecimiento económico gracias a la seguridad y a la confianza de los inversionistas, además de haber alcanzado una reducción significativa de la pobreza, apoyada por mejoras en la eficiencia de los servicios públicos 😘
Brasil quiere el modelo Bukele.
El candidato Flávio Bolsonaro se reunió con el Ministro de Seguridad Gustavo Villatoro para conocer el modelo de seguridad del presidente @nayibbukele.
El Salvador cambió y ahora otros países quieren seguir el mismo camino. 🇸🇻
Esto no es algo que veas normalmente en las calles de la mayoría de países.
Pero es la normalidad en El Salvador. 🇸🇻
La seguridad de estar en la calle, con tu laptop haciendo una tarea o trabajando, sin el temor que te vayan a robar o atentar contra tu vida.
Muchos argumentan que la mayoría de los países que permiten la reelección indefinida de su jefe de Gobierno son “democracias parlamentarias”, y resulta interesante que presenten ese sistema como superior.
El simple hecho de agregarle la palabra “democracia” como adjetivo no lo convierte automáticamente en un sistema más democrático. De hecho, una de sus principales características es que el pueblo no elige directamente a su jefe de Gobierno; llámese Primer Ministro, como en el Reino Unido; Presidente, como en España; o Canciller, como en Alemania. Es el partido político, o la coalición de partidos, quien lo designa.
Ese mismo partido puede removerlo y sustituirlo por otra persona, incluso por alguien que la población apenas conozca o por quien jamás haya votado directamente.
Ese sistema puede funcionar bien o mal. Puede ser sumamente exitoso o no. Ese sería otro debate. Pero, por definición, no es más democrático que la elección directa del jefe de Gobierno por parte del pueblo, entendiendo la democracia en su sentido esencial: el poder del pueblo.
En segundo lugar, algunos alegan que la reelección indefinida viola la Constitución salvadoreña. Sin embargo, la Constitución fue reformada por una supermayoría legislativa, otorgada democráticamente por el pueblo salvadoreño en las urnas.
Además, nuestras elecciones han sido observadas por miles de representantes internacionales. Ningún organismo multilateral, ni un solo país del mundo, ni de izquierda ni de derecha, ha declarado que no hayan sido elecciones libres, transparentes y democráticas.
Al final, cada pueblo elige su propio camino.
Existen países con monarquías hereditarias, y nosotros no tendríamos por qué molestarnos por ello. Son sus países y ese es el sistema que han decidido tener. En otros hay emperadores, príncipes, sultanes, emires, presidentes, primeros ministros, etc.
Y prácticamente todos los países han modificado sus constituciones. En muchos casos, esos cambios ocurrieron mediante guerras, golpes de Estado o procesos violentos; no por medio de una fiesta cívica en las urnas, como lo hicimos los salvadoreños.
Todos tendrán su opinión. Al final, serán los resultados los que determinarán si los salvadoreños elegimos un buen camino y, sobre todo, si elegimos uno mejor que el que llevábamos antes.
Dios los bendiga y ojalá también encuentren su camino.