La primera vez que subí el acate, con la condición física que tenía, subí el tramo de la maldita en una hora y diez minutos.
Esta vez, subí el tramo de la maldita en 30 minutos.
De verdad me emputa tanto que los viejos asquerosos no pueden respetar en el gimnasio!!!! Viejo maldito que se la pasa siguiéndome en todo mi entreno. Perro lugar al que voy, él se va cambiando de puta máquina también.
Recordarme nuevamente que los procesos no son lineales, días buenos, días malos días donde no sientes absolutamente nada y días donde tienes los sentimientos a flor de piel.
Ayer no hice cumbre yo sola, también lo hicieron conmigo las personas que me han acompañado estos meses, ayudándome, escuchándome, acompañándome en todo mi proceso. Gracias a la presencia de esas personas, pude continuar con mi vida cuando sentía que me moría.
“Has cargado una cruz en la espalda desde hace meses y eso se nota, pero mentalmente te ha hecho mucho más fuerte y también se nota. Estoy orgullosa de ver como seguiste con tu vida y todo lo que estás logrando en silencio.”
-Mi mami una madrugada en el asenso del Acate.
Hice cumbre por segunda vez en el Volcán de Acatenango y sentí una enorme diferencia mental, física y emocional. Mentalmente me sentía más fuerte, físicamente mi cuerpo respondió muchísimo mejor y emocionalmente, el corazón iba en calma.