Acabo de ver la entrevista a Nahir Galarza.
Paulo Kablan un señor periodista. Se muestra cercano, empatico, sostiene su templanza y trata de lograr una relación de confianza para obtener declaraciones, pero acá viene la peor parte por lo cual nunca lo consigue:
Nati Jota.
Nunca más tienen que ponerla en notas serias. No paraba de agredir, gritar y pelear a la entrevistada, en vez de lograr que hable la piba, hacía que se cierre cada vez más. Además de rellenar los silencios necesarios en este tipo de entrevistas con su voz, tambien lo hacía con sus gestos de incredulidad e indignación.
Entiendo que en el común de la sociedad puede generar eso. Pero un periodista tiene otras herramientas.
Incómoda de ver, difícil de entender.
Otra vez la misma certeza: hay gente que nunca debería estar frente a una cámara y con micrófono más que para hablar de banalidades.