Llegan imagen sobre protestas en la habana de el dia de hoy. Barricadas en las calles con fuego.
- Ayúdame a hacer que el mundo entero sea consiente de la odisea del pueblo cubano en busca de libertad. Repostea.
The regime has turned off the lights to make the world forget about the 90 million Iranians they hold captive
Do NOT let them succeed
Eyes on Iran
End the regime
Los iraníes están arriesgando sus vidas por la libertad.
Pero la mayor parte del mundo permanece en silencio.
No hay sesiones de emergencia de la ONU.
Sin indignación global.
Por qué?
Solo vale la pena condenar la opresión cuando Israel está involucrado?
Esto es histórico. Los miembros de las fuerzas policiales en la ciudad de Abdanan acaban de unirse a los manifestantes que piden libertad.
POR PRIMERA VEZ EN 47 AÑOS, EL RÉGIMEN DE IRÁN HA PERDIDO EL CONTROL DE UNA CIUDAD.
No fue por petróleo. Fue por algo mucho más estratégico
Carolina Restrepo Cañavera
El 3 de enero de 2026, EE.UU ejecutó la mayor operación militar en América Latina desde Panamá en 1989.
Como era de esperarse, la narrativa pública se centró en el petróleo y el narcotráfico. Pero esa explicación, tan familiar como conveniente, no resiste el más mínimo análisis estratégico.
La verdad es más incómoda, más compleja… y mucho más peligrosa.
Conviene comenzar por un punto clave: este tipo de decisiones no las toma la Casa Blanca, sino el Pentágono. El Pentágono decide, el presidente firma.
Cuando el aparato militar concluye que una amenaza ha cruzado el umbral de riesgo tolerable, la decisión está tomada. El presidente no dirige: simplemente autoriza. Luego sale a justificar públicamente lo que ya se determinó puertas adentro.
Trump habló de petróleo porque el petróleo vende. Pero la operación no fue por petróleo.
Lo que detonó la intervención no fue el crudo, sino la convergencia operativa de los tres principales adversarios de EE. UU. , China, Irán y Rusia, en un mismo territorio: Venezuela.
China había tomado control de la extracción de minerales estratégicos (tantalio, cobalto, tierras raras) directamente en las minas del Arco Minero del Orinoco. Estos minerales alimentan la cadena de producción de armas del propio Pentágono. La presencia china no era comercial: era operativa.
Irán había instalado fábricas de drones militares con capacidad ofensiva para alcanzar Florida desde el Caribe. No eran ventas de armas: era industria bélica permanente a 1.200 millas del territorio continental estadounidense.
Rusia había desplegado asesores militares, sistemas antiaéreos, radares y entrenamiento en inteligencia. Un ecosistema de guerra electrónica a la vuelta de la esquina de Miami.
Esto no fue casual. Fue una estrategia coordinada. Cada actor reforzaba la presencia del otro.
No era petróleo. Era control
Comparar esta operación con Irak 2003 es una trampa superficial. En Irak, el petróleo representaba control de flujos globales, mantenimiento del petrodólar y dominio geopolítico en Medio Oriente.
Venezuela no cumple ninguna de esas condiciones: su producción está colapsada, la infraestructura destruida, y su peso geográfico es marginal. Si la intervención fuera por petróleo, habría ocurrido en 2019, cuando Guaidó tenía respaldo internacional y PDVSA aún respiraba.
Pero esperaron. Hasta que la amenaza real se consolidó: control chino de minerales, fábricas iraníes de drones y militares rusos dirigiendo entrenamientos.
El umbral se rompió
El Pentágono cruzó su línea roja cuando entendió que los misiles que podrían amenazar su territorio se fabricaban con minerales extraídos bajo control chino, en Venezuela, con protección de inteligencia rusa. Eso no es soberanía. Es una plataforma hostil integrada a menos de 2.000 kilómetros del Comando Sur.
Por eso los ataques no tocaron pozos ni refinerías. Golpearon bases, telecomunicaciones, radares y el corazón del régimen. No querían controlar recursos. Querían desmantelar amenazas.
La verdadera guerra es por minerales
En abril de 2025, China restringió exportaciones de tierras raras en represalia por aranceles de EE UI. Con ello demostró que estaba dispuesta a usar la cadena de suministros como arma geopolítica.
Venezuela se volvió pieza clave. No por su petróleo. No por su gobierno. Por sus minerales.
El Pentágono no opera con discursos. Opera con mapas de riesgo. Y Venezuela, en 2026, era un punto de intersección entre recursos estratégicos, infraestructura militar adversaria y redes logísticas incontrolables.
Trump habló de petróleo porque esa narrativa es comprensible. Pero el Pentágono no planifica con base en discursos. Lo hace con base en amenazas.
Venezuela no fue intervenida por crudo. Fue intervenida por su rol en la nueva arquitectura del poder global: minerales, armas y presencia hostil combinada. El petróleo es la excusa. La geoestrategia, el verdadero guion.
¿Con qué JETA piden respeto al derecho internacional quienes destruyeron a la República Mexicana y han violado sistemáticamente la Constitución y las leyes para aferrarse al poder?
NADIE les cree su postura en favor del derecho internacional, hipócritas de mierda
Resumen de hechos en términos sencillos
-La intervención en Venezuela es un acto que viola el Derecho Internacional
-Nicolás Maduro era un dictador que violó en innumerables ocasiones la Declaración Universal de los Derechos Humanos
-La salida de Maduro abre la puerta, pero no garantiza, el retorno a la democracia.
-Estados Unidos buscará un cambio de régimen que le permita acceder a más recursos minerales y petroleros en sus propios términos.
Todos estos son factores de un fenómeno complejo que no son tangenciales entre sí, sino que se complementan en diferentes niveles.
El mundo no es una caricatura de dos dimensiones.
México celebrará el 13 de agosto 21 años de operación del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), una infraestructura del Banco de México que ha revolucionado las transferencias de dinero en el país. Con más de 5,400 millones de transacciones anuales, SPEI ha posicionado a México entre los 10 países con mayor volumen de pagos en tiempo real, superando a Reino Unido y Canadá. Este sistema ha sido clave para el crecimiento del ecosistema fintech, el comercio electrónico y la inclusión financiera, reduciendo el uso de efectivo y democratizando los pagos digitales.