Hay tanto, tanto, detrás de esto que es inevitable emocionarse. Terriblemente orgullosa de haber seguido insistiendo y de la gente que tengo alrededor para así haya sido. Por fin tenemos nuestra recompensa. Gracias, de verdad, y viva el @NaranjaSanfer. 🥹🧡
🔥¡SOMOS CAMPEONAS DE LIGA!🔥
🙌🏼 Tras una lucha interminable, el esfuerzo constante de todo el equipo y una actitud insuperable, nuestras cadetes se hacen con el Campeonato de Liga 25/26.
✨ ¡Enhorabuena a todas las jugadoras, a @ro_schez y a @SandraSimao20 por el título!
Ser un líder pasa por cambiar al Balón de Oro en la segunda parte de una semifinal de Champions abierta y que se vaya animando a los suyos, con la cabeza alta y siendo consciente de que él era el cambio (y no Doué como todo el mundo presagiaba).
Diferencias. Luis Enrique.
Más cosas: Koke debe seguir jugando hasta que a él le dé la gana.
Llorente y Pubill deben ser los dos baluartes sobre los que cimentar el proyecto de la 26/27. Descomunales.
Diego Pablo Simeone ha vuelto a llevar al Atlético de Madrid a lo más alto. No se le puede pedir más.
Los detalles deciden estas eliminatorias y, hoy, Julián ha llegado al límite, Giuliano ha fallado a puerta vacía, el árbitro se inventa una falta por no pitar penalti y ha debido ser la segunda parte con menos balón en juego de toda la Champions. Qué lástima. Qué cerca.
Hay cosas que han quedado muy patentes en esta eliminatoria. Una de ellas es que con esta Unidad B no te da para pelear por nada importante y, la otra, que Sorloth no es un jugador para el Atlético de Madrid. No guerrea, no pelea, no gana duelos, no presiona… Él no es el 9.
Nahuel acabando de extremo, Llorente pasando por tres posiciones, Pubill de LD, Giuliano y Julián fuera por lesión, Sorloth ‘out’ con molestias, sin Barrios ni Nico, con Hancko tieso tras un mes fuera… RESISTENCIA.
Me enorgullece ver cómo compite este Atleti. Con lesiones de jugadores importantísimos, con futbolistas fuera de posición, sin excusarse por el arbitraje y sin lamentarse ni hablar de merecimiento por ocasiones falladas. Solo con el mono de trabajo puesto y a competir. Brutal.
Lo que ha hecho hoy el Atleti (y lleva haciendo en el último mes) es un ejercicio de supervivencia y fe. A bajas, a errores individuales, a decisiones arbitrales, a una final perdida… Se ha sobrepuesto a todo y está a un partido de su cuarta final de Champions. Es increíble.
La pasión, la ilusión, la emoción y sí, también la tristeza y la decepción, forman parte de un camino que seguiremos recorriendo con la cabeza muy alta y el rojiblanco por bandera.
Me das y me quitas la vida, @Atleti. Y por eso te quiero. ❤️
El Atleti, el fútbol, es la vida. Y quizá por eso es tan adictivo. Es impredecible, no entiende de justicias ni de finales finales. Entiende de familia, de compartir, de viajar, de sentir tus colores y tus principios e ir con ellos hasta el final, (+)
de vivir cada segundo como si fuera el último y de caerse y levantarse una y otra vez.
El Atleti es un clavo ardiendo al que agarrarse y que, aunque te abrase, no puedes soltar porque no quieres hacerlo, porque ya no quieres ni puedes vivir sin ello. (+)
Es muy duro, pero el Atleti ha perdido la final él solito. Errores que te lastran, ocasiones clarísimas que fallas y la sensación de ir siempre a remolque.
Con muy poco ha ganado la Real y ha sido más que suficiente para llevarse el título. Se escapa una oportunidad preciosa.
Mis hijas me preguntaron anoche: "Papá, ¿por qué somos del @Atleti y no del Madrid?"
Tienen ocho años.
Les dije: "Porque el Atleti no te promete que vas a ganar"
Mi padre me lo enseñó así. Sin discursos. Con silencio en el sofá cuando perdíamos y un abrazo cuando ganábamos que valía el doble precisamente porque no era lo normal.
Ser del Atleti es aprender que el valor no está en el resultado. Está en seguir creyendo, en ponerte la camiseta cuando hace frío y encima vas perdiendo dos a cero. En creer aunque no tengas motivos racionales para creer.
Eso no te lo da ningún equipo que gane siempre.
Ahora mis dos hijas llevan la rojiblanca con la misma naturalidad con la que me la puso mi padre a mí. No porque se lo haya impuesto, sino porque lo han visto vivir.
Han visto que a papá se le ilumina algo cuando marca el Atleti y han visto que papá sigue siendo papá cuando no marca.
Eso es lo que quiero que aprendan. Que el orgullo no depende de ganar, que la lealtad no tiene condiciones, que algunas cosas se quieren así, con todo, sin garantías.