Hay hombres que no dan flores, pero te dan estabilidad y eso vale más que un ramo. No llegan con gestos de película, sino con hechos: están cuando los necesitás, sostienen cuando todo se tambalea, y te hacen sentir que el suelo no se va a romper.
lo único que extraño de la época secundaria es volver a tu casa y sentirte libre de responsabilidades, sensación que nunca voy a volver a tener en la vida