“María, con tu manto, propia de las Madres en palestina, arropa nuestras necesidades, sobre todo de aquellos que más lo necesitan: indígenas y migrantes. Que atentos al llamado que nos hacen desde su vulnerabilidad respondamos siempre a la voz de tu Hijo”.
“María, todos tenemos sueños y colocamos su realización en lugares de esperanza para alcanzar una vida mejor. Todo depende de nuestro esfuerzo para lograrlos, pero comprendemos que todo también depende de Dios y de tu intercesión”.
“María, tu Hijo descansa sus manos sobre las tuyas a la altura del Corazón. Te entrega todas sus gracias de misericordia para nosotros y al mismo tiempo las recibes con la carga que significa atraernos a ÉL. Comparte con nosotros esa carga, como Tú, la llevaremos con gusto”.
“María, te reconocemos como la Madre de Dios. En tu Hijo eres Madre también de toda la humanidad, sobre todo de los más necesitados. Como Madre de los desfavorecidos, sobre todo indígenas y migrantes, ayudanos a cumplir la Voluntad de Dios llevándoles tu Socorro”.
“María, cargas en tus brazos al fruto de tu vientre. Que nosotros también sostengamos en nuestros brazos la oferta de tu Hijo y, produciendo buenos frutos, estemos al lado de los más pobres, sobre todo de indígenas y migrantes, heridos en nuestro mundo”.
“María, tu Hijo nos llama a comprometernos en la santidad. La estrella en tu frente nos orienta para no perder el rumbo de lo trascendente. Que atendiendo a los más pobres, sobre todo indígenas y migrantes, encontremos puerto en nuestro deseo de verte cara a cara, en el cielo”.
“María, los instrumentos de la pasión en tu cuadro son recuerdo del sufrimiento de tu Hijo, del sufrimiento de los pobres, como los indígenas y migrantes. Que su dolor sea chance de misericordia. Que dejando de juzgar hagamos posible un mundo inclusivo donde todos quepamos”.
“María, cargas en tus brazos a tu Hijo que suelta una de sus sandalias, compromiso de rescate con los más desfavorecidos. Tu socorro nos alcance la gracia de pactar publicamente como Él, como tú, con aquellos que más lo necesitan, sobre todo los indígenas y migrantes”.
“María, con tu mirada tierna nos acompañas en todo momento. Tu socorro nos alcance la gracia para comprometernos fielmente, como tú, con aquellos que más lo necesitan, sobre todo los indígenas y migrantes”.