O que ya de plano, se convierten en pokemon, tras ser humanos.
Se ha detenido en scrolleo, parpadeando primero un ojo, y luego el otro, de forma veloz (es un bicho, al fin y al cabo). Y es ahí que desvía mirada hacia mujer.
—¿Por qué?
Si acaso tiene algo con qué justificarse varón, es con la diferencia de tamaño entre forma original y actual. La mayoría de elegidos es más baja que su forma anterior... No al revés.
—No los entiendo. —es todo lo que responde, mientras continúa recorriendo con mirada aparato.
... ( 💢 )
Ese hombre estaba volviéndose un poco irritante. Desde la perspectiva de Solgaleo, la imagen prestada de Genesect era la de algún tipo arrogante que no pretendía utilizar la palabra 'permiso'. Porque cuando menos se lo esperó, el lugar donde descansaba hacía unos
—O hay gente como ese otro tipo, el que siempre está rompiendo las farolas, que parece actuar como si solo hubiera cambiado de forma.
Hombros eleva. Va por Alola en pokédex, mientras rostro permanece inexpresivo.
—Últimamente he visto gente con partes de pokémon.
pies en donde se supone es el indicado para sentarse.
De bolsillo mientras retira Pokédex, buscando lo dicho por mujer.
—¿No crees que es rara? La gente en esta ciudad, digo.
Y CON QUÉ DERECHO...
—¿Morpeko?
Varón inclinó rostro, arrugando entrecejo mientras intenta descifrar a qué se refiere mujer con aquél comentario. No sabe si es un insulto, un halago o está en otro idioma.
De cualquier forma, se lo olvida casi al instante.
—Pues ahora que lo dices, tienes razón.
“Preferiría no convertirme en un morpeko para tus experimentos. Casi me matas.”
Eso último está más que exagerado. Dio un pequeño impulso hacia adelante para incorporarse. Una mano llevó tras la nuca. Ugh, no debió quedarse dormida en una posición tan incómoda, ahora tiene
¿Razón sobre qué específicamente? Con este loquito no se sabe...
—Pero ya que te preocupa mi aburrimiento, te permito ser quien me entretenga.
Y hala, está ocupando banca de mujer. Pero en lugar de sentarse donde debería, es en respaldar donde finalmente toma asiento,
Magnemite se aproxima hasta él y en su mano arroja otro paquete de palomitas, el rostro de autosuficiencia en colorado mientras lo extiende a más baja.
—Aquí.
En otra esquina de la ciudad hay un vendedor gruñón quejándose a los cielos.
Si algo lucía (castaña), es percepción. Porque no, varón no tiene un gusto particular por las plantas. De hecho, le resultan muy... Le dan igual—.
—Da lo mismo. No tienes que pagarme.
Porque él mismo no pensaba pagar.
De brazos se ha cruzado mientras observa cómo un
De seguro era porque farmeaba aura todo el tiempo ¡Pero no era necesario farmear aura con ella cerca!
Al escuchar la propuesta de comida, finalmente se dignó por asomar su cabeza completamente del arbusto. Tanta emoción demostraba que nisiquiera le llegó las vibras clasistas ±
—Además, te veías demasiado tranquila. Casi aburrida. Tal vez te hice un favor.
No hay un ápice de ironía en palabras. Genuinamente lo piensa. Quizás es aburrimiento que tuvo ayer que lo llevó a buscar quien le otorgue una mínima de entretenimiento... Y leona estaba de paso.
—Estaba haciendo un experimento. No es para tanto.
Manos elevó a cada lado de figura, como restándole importancia.
Es que, ¿puede culparle? Ve a (castaña) recostada durmiendo plácidamente y decide medir cuanto tiempo tarda en reaccionar a palomita inocente.
Luego de un día cansino que drenó todas sus energías, lo menos que apremia a una es despertar por una palomita que llegó hasta su garganta de quién sabe cómo o dónde.
Brusca fue despertar, echándose hacia adelante y tosiendo hasta que de alguna manera sintió que ya no corría