El paso del tiempo no puede hacer que sus historias se vuelvan apenas un recuerdo. Que sus nombres sigan presentes, que sus historias sigan siendo contadas y que la memoria permanezca viva. Porque un pueblo que recuerda no olvida.
Memoria, verdad y justicia.
Adolescentes fueron perseguidos, secuestrados y desaparecidos por luchar, organizarse y defender aquello en lo que creían. Les arrancaron hasta la posibilidad de soñar, expresarse y reclamar por sus derechos. Eran estudiantes, tenían proyectos, sueños y toda una vida por delante.