Nunca olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca y sobretodo, agradezcan a Dios por eso.
Las palabras de Luis Enrique sobre su hija erizan la piel. Es como escuché alguna vez por ahí: "cuando uno tiene salud, no tiene derecho ni a estar de mal humor".