El feminismo existe porque los derechos de los hombres son universales, mientras los de las mujeres dependen de la religión, la geografía y las legislaturas que existan en donde viven.
🥹 Esto también es cantera. Esto también es identidad
Mientras muchos niños crecen viendo a los grandes clubes por televisión, otros eligen defender el escudo de su ciudad con orgullo. Chavales que sienten la franja como propia, que la besan, la respetan y la representan cada fin de semana
Porque ser del equipo de tu tierra no se explica, se siente. Y el futuro del Elche CF está en imágenes como esta💚
A TI, QUE CONDUCIRÁS TU VEHÍCULO ESTE PUENTE…
Esta es mi última foto. No habrá ninguna más, nunca más…
Es la foto que me hizo mi padre solo veinte minutos antes de que un conductor invadiera el carril por el que circulábamos y me matara. Mírala detenidamente: tengo 20 años y un libro con cientos de páginas por escribir.
20 años…solo me quedan 20 minutos…
Esta es mi última foto. No habrá ninguna más nunca más.
Son las 13h y 29 minutos de un precioso 9 de agosto. Estoy de pie, apoyado en el km 0 de la ruta del camino de Santiago que empieza en Finisterre. De fondo, el sonido de una gaita y la risa de mi padre. Ríe porque cada vez que me coloco el pelo para que él dispare la cámara de mi teléfono, alguien pasa por mi lado y ha de repetirla. Y se me acaba la paciencia -los turistas somos así de incoherentes-.
Esta es mi última foto. No habrá ninguna más nunca más,
porque después de esta fotografía, montamos en nuestras motos camino a Santiago, donde nos esperaba una comida reparadora y un paseo por la ciudad del Campo de Estrellas, mi padre y yo, yo y mi padre. Felices, muy felices. Pero no llegué. En el km 1,800 de la carretera 442 (Berdeogás-Boudañeira), un delincuente vial me robó los sueños. Me robó la vida. Y mi padre volvió solo a casa…
Conductor, detente un momento a mirarla y antes de arrancar el motor de tu vehículo, piensa en aquellos a los que quieres más que a ti mismo y recuérdame. Recuerda que yo no pude llegar a ver esta fotografia y que no habrá ninguna más, nunca más…
Por favor, conduce con prudencia:
Respeta el límite de velocidad.
No bebas
No utilices el teléfono móvil
Pon todos tus sentidos en la carretera.
Todos tenemos derecho a volver a casa para celebrar la Navidad con aquellos que nos quieren
#JosepBoan #Reforma142CP #StopViolenciaViaria #JusticiaBoan
Buenos días ☀️
Mira esta fotografía de principios del siglo XX. Una madre está sentada tranquilamente con sus dos hijas. Podría ser cualquier retrato familiar de esa época: tierno, ordinario, sin nada destacable.
Pero no hay nada ordinario en lo que se desencadenaría a partir de este momento.
La mujer es Marie Curie. Ya había hecho historia como la primera mujer en ganar un Premio Nobel. Más tarde se convertiría en la única persona en ganar Premios Nobel en dos ciencias diferentes: física y química. Sus descubrimientos sobre la radiactividad transformaron nuestra comprensión de la materia misma.
Pero su legado más grande podría no haber sido los elementos que descubrió.
Podría haber sido lo que les enseñó a sus hijas sobre la posibilidad.
Irène, la niña mayor en esta fotografía, creció viendo trabajar a su madre. No desde la distancia, sino dentro del propio laboratorio. Vio a Marie medir, cuestionar, probar, fallar, persistir y finalmente desbloquear secretos que el universo había mantenido ocultos durante milenios.
Ese ejemplo echó raíces profundas.
Años más tarde, Irène y su esposo, Frédéric Joliot-Curie, hicieron su propio descubrimiento revolucionario: la radiactividad artificial. Demostraron que los elementos estables podían transformarse en radiactivos, una revelación que revolucionó la física atómica y sentó las bases de la medicina nuclear y la energía.
En 1935, Irène ganó el Premio Nobel de Química, recorriendo el mismo camino que su madre había abierto.
Pero aquí es donde la historia se vuelve aún más poderosa.
Ève, la hija menor, eligió algo completamente diferente.
Dotada para la música y los idiomas, Ève se convirtió en una pianista de concierto, actuando por toda Europa. Cuando su madre murió en 1934, Ève escribió "Madame Curie", una biografía que se convirtió en un fenómeno internacional, presentando a millones la tranquila determinación y el espíritu revolucionario de Marie.
Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras su hermana trabajaba en laboratorios avanzando en la ciencia, Ève viajó como corresponsal de guerra, documentando a la humanidad en sus horas más oscuras. Más tarde, se dedicó al trabajo humanitario, abogando por los niños de todo el mundo a través de UNICEF.
Una hermana desbloqueó los secretos atómicos.
La otra desbloqueó historias humanas.
Una siguió a la ciencia. La otra siguió al arte y la defensa de causas.
Y ambas llevaron adelante el legado de su madre, no copiando su camino, sino encarnando sus valores: curiosidad implacable, valor moral y propósito inquebrantable.
Esto es lo que hace que la historia de los Curie sea tan extraordinaria. Marie no crió copias al carbón. Crió hijas que entendieron que sus mentes eran instrumentos poderosos, y que cómo eligieran usar esos instrumentos era una decisión suya.
Juntas, las tres mujeres Curie acumularon tres Premios Nobel, los más de cualquier madre e hijas en la historia. Pero reducir su legado a premios es perderse por completo el punto.
Su verdadero logro fue demostrar que la excelencia tiene formas infinitas.
Marie les enseñó a sus hijas que la inteligencia importa. Irène lo demostró en laboratorios. Ève lo demostró en salas de conciertos, redacciones de noticias y misiones humanitarias.
Marie les enseñó que las mujeres pertenecen a campos serios. Irène reclamó su lugar en la física atómica. Ève reclamó el suyo en el periodismo y la defensa global.
Marie les enseñó que el propósito importa más que la aprobación. Ambas hijas pasaron sus vidas al servicio, una de la verdad científica, la otra de la dignidad humana.
Esta única fotografía, tomada hace más de un siglo, todavía nos enseña algo vital: la grandeza no consiste en seguir el mismo camino que otros recorrieron. Se trata de recorrer tu propio camino con pasión, integridad y el valor de creer que tu contribución importa.
Si tan solo tuvieramos una campeona nacional e internacional de Elche en deporte inclusivo para ponerle nombre a un pabellón sobre deporte inclusivo. No se si os suena Sara Marín, pero es una de las gimnastas Españolas mas laureadas y es de Elche. Darle una vuelta. @ajuntamentelx
Los nazis no fueron los únicos monstruos de la historia.
La Unidad 731 de Japón congelaba vivos a prisioneros, diseccionaba niños sin anestesia y desataba bombas de peste.
En el centro estaba Shirō Ishii, un hombre más monstruoso de lo que la historia se atreve a recordar.
Este es el horror que intentaron borrar:🧵
Cuando no eres futbolista …
El 9 de agosto de 2020, Asier Gonzalez Silva, un enfermero pontevedrés que residía en Santiago de Compostela, circulaba en su coche con dos amigos camino de Finisterre. Asier González Silva decidió no respetar ni el límite de velocidad de la vía ni la señal de curva peligrosa a la que se acercaba. No redujo la marcha ni pisó el freno. Quisó trazar aquella curva a más de 116km por hora pero no le salió bien e invadió el carril contrario. Y mató a Josep.
Recuerdo a mi hijo en la puerta del dormitorio. La última imagen. Son las 7 de la mañana del 7 de agosto. “Mamá, marxem. Un petó” Lo miré. Me sonrío. Acercó los labios a sus dedos y sopló el beso que llevaré por siempre clavado en el alma. Es feliz, muy feliz, porque está a punto de iniciar el primer gran viaje con su padre, al que admira, y con Bagheera, su moto, su sueño, la recompensa al esfuerzo de horas de trabajo. “Passeu-vos-ho molt bé i no t’oblidis de fer-me algún Face-time! I envia’m fotos!”
Después, el sonido de la puerta que se cierra. Era viernes. Y el martes, a lo sumo el miércoles, estarían de vuelta en casa y Berta y yo escucharíamos a los dos hombres de la familia narrar entusiasmados su primer viaje de más de 1000 kilómetros. Pero no fue así. Mi marido regresó sin nuestro hijo.
Y mientras todos aquellos que amamos a Josep intentábamos sobrevivir con el corazón hecho añicos, en Galicia, el enfermero que no socorrió ni a mi marido ni a mi hijo, celebra la segunda oportunidad que le ha dado vida, la que le robó a un desconocido, y participa en el III Torneo Concello de Negreira. Y sigue avanzando posiciones en el ranking nacional de tenis. Y monta una fiesta en su cumpleaños. Y se empareja de nuevo. Y viaja. Y se divierte. Sin remordimiento alguno, expone su recién estrenada vida en las redes sociales. Porque Asier González Silva no se siente responsable de ninguna muerte y sabía -como también sabía yo- que no le iba a pasar nada, que nada iba a modificar su vida.
¿Accidente? No. Josep no murió en un accidente. A Josep lo mató un delincuente, porque quien transforma su automóvil en un arma, lo es. Sin excepción alguna.
#JosepBoan #Reforma142CP #StopViolenciaViaria #JustíciaBoan