No estás obligado/a a mantener ningún vínculo que no quieras mantener. Estamos en constante crecimiento, es normal que no te guste la nueva versión de algunas personas. Y no significa que no las quieras, sólo que la conexión se ha desvanecido.
La mayor lección que he aprendido este verano ha sido no forzar nada, ni conversaciones, ni amistades, ni relaciones, ni atención y ni amor. Las cosas forzadas no valen la pena, lo que fluye, fluye y lo que falla, pues falla