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Cuidado con dejarte llevar por la incredulidad, el desánimo y la desesperación. No te olvides de todas las confirmaciones claras y específicas que en su momento oportuno Dios te ha dado, evidencias contundentes tienes de sobra.
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Ha sido la misericordia de Dios la que ha prevalecido sobre tu historia personal, así te lo recuerda ahora...
"Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia"
Jr 31,3
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Di con toda confianza...
"El Señor está de mi parte. no temo lo que me pueda hacer el hombre... El Señor es mi fortaleza y protección
Salmo 118, 6. 14
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Haz lo que te corresponde hacer, da los pasos de fe que Dios te demande dar aunque los "vientos contrarios" te azoten con toda su fuerza y tus esquemas lógicos te sugieran lo contrario.
"Navega mar adentro, y echen sus redes para pescar".
Lc 5,4
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Recuerda que la presencia activa de Dios te envuelve en estos instantes, te cubre su poder sobrenatural y su soberanía.
No lo olvides, tenlo presente...
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Ahí donde estés, allá donde vayas la presencia de Dios te envuelve...
"Si subiera al cielo, allí estás tú; si me acostara en el abismo, allí estás"
Salmo 139,8.