BUENAS NOCHES
¡SEÑOR CURA MIS HERIDAS! Padre llena mi corazón de tí, sana las heridas de mi alma y bendice a quienes me han hecho daño, repara cada parte de mí para que pueda perdonar y hazme un ser nuevo. En tu amor confío.
Cuando se acerca la Semana Santa, todo yo me pongo en modo triduo. Me parece la oportunidad más auténtica que tenemos, cada año, de hacer memoria viva.
EL PERDÓN IMPOSIBLE
«¿Cuántas veces
hay que perdonar?»
–pregunto–.
Me dices «70 veces 7».
Y yo respondo…
«Eso es siempre, Señor».
¿Cómo hacerlo,
si cada acto de perdón
pesa más que el anterior?
Si cada vez que lo otorgo
me siento derrotado.
Si el corazón se desangra
por las deudas no cobradas.
Si el dolor manda en mí.
Si la mente vuelve,
una y otra vez
a la hora maldita
de las heridas
y las decepciones.
¿Cómo salir
del laberinto de los agravios?
¿Cómo pasar páginas
grabadas en la entraña?
Me cuentas que toda deuda
tiene dos caras.
Que toda herida
cuenta dos historias.
Que hay un perdón
que aligera la carga.
Empieza –dices– por cambiar la mirada.
Ve, más allá del sufrimiento
que te atrapa, la vida que sigue.
Comprende la flaqueza
de quien te hirió,
y no dejes que su sombra
te aleje de la Luz mayor,
del Amor primero,
de la Misericordia
que Dios sembró
en tu entraña hoy herida.
70 veces 7.
Sea.
(José María R. Olaizola, SJ)
@jmolaizola Gracias Monseñor, gracias muchísimas gracias, siga orando por Venezuela y está Valiente Mujer de un Dios Todopoderoso para el que no hay nada imposible!!