Fiel creyente de que uno de los momentos en los que uno se siente más amado en la vida adulta es cuando la otra persona hace cosas para facilitarte la vida día a día. “Yo te ayudo”, “yo me encargo”, “te colaboro”, “ocúpate de esto y yo me ocupo de lo demás”
Cuando tenía 10 años leía el párrafo en silencio antes de que me tocara para asegurarme de que sabía pronunciar todas las palabras. No me pidas que esté tranquila.