En mi empresa contrataron a un chico en remoto para el equipo de diseño y le mandamos el equipo habitual a su casa: un MacBook Pro de 2.000 euros y dos monitores de alta resolución. Durante los primeros dos meses, su rendimiento fue espectacular. Entregaba todo a tiempo, siempre estaba disponible por Slack y sus diseños eran perfectos. Pero la semana pasada empezó a pedir ausentarse de las reuniones diarias por "problemas de conexión" y sus últimas entregas tenían fallos básicos de principiante, como si de repente no supiera usar las herramientas. El viernes nos abrió un ticket diciendo que el MacBook se había bloqueado por un virus y que necesitaba que le mandáramos otro portátil nuevo de urgencia a otra dirección. Le dije que antes de enviar nada, nuestro equipo de IT iba a forzar una conexión remota usando el software de gestión de dispositivos de la empresa. Cuando abrieron los registros de actividad del ordenador, descubrimos por qué había bajado su rendimiento.