El problema del exceso de empatía es que mientras nosotros podemos entender y ayudar en las luchas ajenas, los demás son incapaces de entender las nuestras. Entonces te conviertes en una fogata donde nadie más pone leña pero si se acercan a a calentarse las manos.
Qué hermoso cuando llega alguien que no te complica la vida, te la mejora. Te da tu lugar, te habla claro, te suma en todo, y encima te hace reír hasta cuando estás de mal humor.
¿Y saben que va a pasar? Nada.
Porque a ustedes, huevones, los mueven más 3000 pinches pesos mensuales que la violencia del país, porque mientras a ustedes no les pase les vale madre, porque los de antes robaban más y ya les tocaba y porque prefieren que al país se lo cargue la chingada antes que aceptar que la cagaron.
Y sí, a disfrutar lo votado y a seguir viendo el desfile de muertos, hasta que no les toque a uno de los suyos…
Más enfocada, más reservada, más responsable, más aplicada, más acercada a Dios, más selectiva, más sencilla, más en lo mío, más tranquila, y más alejada de todo lo que no me sume...