@ImpactoVE@a_nani60 Que locura es ésa? A esa edificación se le efectuó una inspección realizada por un Ingeniero Estructural experto en patología de estructuras? Se realizaron estudios de las fundaciones de la edificación, posterior al terremoto? No tienen idea de lo que están haciendo.
@BarbaraM30830 Solo en el Urbanismo llamado OPPPE, ubicado en Caraballeda de la Gran Misión Vivienda, constituido por 17 edificios de 13 y 14 pisos, se desplomaron 15 y dos quedaron en ruinas, sal de tu burbuja y abre los ojos, antes de hablar tanta pendejadas.
#15Jul Uruguay 🇺🇾 suspende el envío de un avión militar con 15 toneladas de ayuda humanitaria a Venezuela 🇻🇪
La ministra de Defensa, Sandra Lazo, denunció “cambios imprevistos” en las condiciones de ingreso y tarifas exigidas por autoridades venezolanas.
𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐑𝐨𝐝𝐫í𝐠𝐮𝐞𝐳 𝐯𝐮𝐞𝐥𝐯𝐞 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐧𝐝𝐚𝐝𝐚𝐬
Otra vez, con la misma elegancia académica de siempre y el mismo fondo político de siempre: prestar su firma y sus credenciales, incluido su doctorado en Harvard, para darle oxígeno al régimen que ha destruido Venezuela.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
La carta que promueve, firmada por más de cien economistas y “eruditos en ciencias sociales”, no es un llamado humanitario inocente. Es una pieza política de alto voltaje. No pide exenciones puntuales para rescatar heridos, traer medicinas o reconstruir hospitales (esas ya existen y el narcorégimen las ha saboteado sistemáticamente). Pide levantar TODAS las sanciones económicas restantes, descongelar activos del Banco Central de Venezuela, de PDVSA y de instituciones del Estado, presionar al Reino Unido para que devuelva el oro, al FMI para que suelte $4.000 millones sin condiciones y, en esencia, entregar un cheque en blanco multimillonario al chavismo en plena emergencia.
Todo envuelto en la retórica de “no hacer pagar dos veces al pueblo venezolano”: primero el terremoto, luego las sanciones. El truco retórico es viejo y burdo: convertir una tragedia natural en coartada para desmantelar la presión internacional sobre una estructura criminal aferrada al poder.
¿𝐐𝐮𝐢é𝐧 𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐑𝐨𝐝𝐫í𝐠𝐮𝐞𝐳?
No es un recién llegado. Su trayectoria es coherente:
▪️Entre 2000 y 2004 fue jefe de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional en los primeros años de Chávez.
▪️En 2016, lideró un equipo de economistas bajo el paraguas de la UNASUR (esa creación chavista) para presentar directamente al gobierno de Maduro un plan de estabilización económica. Su misión explícita: evitar el colapso del narcorégimen. El plan fue ignorado, pero el gesto quedó registrado.
▪️En 2018 asesoró a Henri Falcón, el candidato que la oposición democrática mayoritaria rechazó por considerarlo una operación de legitimación del fraude.
▪️Desde entonces ha construido una carrera consistente en minimizar la responsabilidad del modelo chavista y maximizar la culpa de las sanciones (llegando a atribuirles hasta la mitad del colapso del PIB). Su organización “Oil for Venezuela” y sus intervenciones públicas siempre apuntan en la misma dirección: debilitar las restricciones financieras y petroleras que incomodan al poder.
Esta carta del 7 de julio de 2026 no es una excepción. Es la continuación lógica. Un terremoto devastador (7,2 y 7,5 el 24 de junio, el más fuerte en más de un siglo) deja al descubierto la fragilidad estructural que 27 años de socialismo del siglo XXI construyeron: instituciones destruidas, corrupción endémica, ausencia de mantenimiento, códigos de construcción ignorados, un Estado que no puede ni siquiera responder a una emergencia sin robar la ayuda o politizarla.
En lugar de señalar esa realidad, la que realmente convierte un sismo en catástrofe humanitaria, Rodríguez y sus firmantes eligen cargar contra las sanciones. Porque las sanciones incomodan al narcorégimen. Porque levantarlas le devolvería liquidez, capacidad de endeudamiento y oxígeno político justo cuando más lo necesita.
𝐄𝐥 𝐝𝐨����𝐥𝐞 𝐫𝐚𝐬𝐞𝐫𝐨 𝐦𝐨𝐫𝐚𝐥
¿Dónde estaba este “humanitarismo” cuando el régimen causaba hiperinflación, escasez inducida, éxodo de 7-8 millones de venezolanos, represión sistemática y destrucción de la capacidad productiva del país? ¿Por qué nunca se vio una carta masiva de estos mismos académicos exigiendo el fin de la represión, la liberación de presos políticos, elecciones libres y transparentes o la rendición de cuentas por la corrupción de PDVSA y el oro?
Porque el humanitarismo de Rodríguez es selectivo y funcional. Solo se activa cuando puede servir para presionar a Occidente a ceder ante Caracas. Nunca para presionar a Caracas a ceder ante su propio pueblo.
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐜𝐮á𝐧𝐝𝐨, 𝐑𝐨𝐝𝐫í𝐠𝐮𝐞𝐳
Hasta cuándo seguirás usando tu currículum impecable y tu tono mesurado para construir narrativas que, en la práctica, actúan como propaganda útil para un narcorégimen criminal. Hasta cuándo seguirás disfrazando de “análisis económico independiente” lo que es, en esencia, una operación de salvamento político del chavismo.
El terremoto es real. La devastación es real. Las muertes y el sufrimiento son reales. Pero la mayor tragedia de Venezuela no empezó el 24 de junio de 2026. Lleva casi tres décadas construyéndose en Miraflores, en PDVSA, en los ministerios y en las instituciones que el régimen capturó y destruyó.
Y mientras eso siga ocurriendo, cualquier llamado que priorice levantar sanciones sobre exigir democracia y rendición de cuentas no es humanitarismo. Es complicidad intelectual con disfraz académico.
Tú ya elegiste tu lado hace años. Solo que ahora lo haces con más firmas y más víctimas como excusa. El pueblo venezolano ya sabe quiénes son sus verdaderos enemigos. Y también sabe quiénes les siguen ofreciendo coartadas.
📍Publicación original de Francisco Rodríguez en X:
https://t.co/oYMIdjBY5J
Nota de la autora: Este es un artículo de opinión. Los datos biográficos, las actuaciones públicas y los documentos mencionados provienen de fuentes abiertas.
El Metro de Caracas en los años 90 debería avergonzar a quienes repiten la estupidez de que Venezuela no puede ser un país limpio, ordenado y civilizado porque “el problema es el venezolano”. No. El problema no es el venezolano: es la destrucción de las instituciones, la desaparición de la autoridad y la impunidad convertida en sistema.
Fui ministro de Transporte y Comunicaciones y tuve el honor de presidir la Junta Directiva de la C.A. Metro de Caracas, junto a José González Lander en la presidencia ejecutiva. Allí gerenciabamos dos grandes asuntos: 1. inversiones, nuevos proyectos y tecnología; y, 2. con la misma seriedad, el comportamiento social de los usuarios, cómo fortalecer la "Cultura Metro".
El objetivo era claro: un servicio extraordinario exigiendo a cambio disciplina, respeto, limpieza y conducta cívica. No se trataba de suplicarle a la gente que se comportara bien. Había orden, normas, autoridad, vigilancia, sanciones y una institución que funcionaba. Como en Singapur.
Y los venezolanos respondían.
Por eso es falso, cobarde y profundamente reaccionario afirmar que este país está condenado al desorden porque su gente “es así”. El venezolano se comporta a la altura de las instituciones que lo gobiernan. Cuando el Estado impone orden, presta buenos servicios y hace cumplir las reglas, la sociedad cambia.
Venezuela ha sido limpia, moderna y ordenada. No necesitamos inventar otro pueblo. Necesitamos reconstruir el Estado, restablecer la autoridad y acabar con la cultura de impunidad que convirtió el desorden en norma.