Una estampa personal de la polarización que padece el país, vivida en menos de 5 minutos. Estoy sentada en la banqueta afuera de mi casa, y se estaciona un hombre que se baja de un carro último modelo y comienza a gritarme “mercenaria”, “chayotera”, “ridícula”. Solo lo miro y le sonrío.
Diez segundos después un chavo se me acerca, me pide una selfie y susurra “Gracias por decir la verdad”.
El hombre que me insultó se sienta afuera de un café cercano, me levanto, camino hacia allá y él continúa gritándome.
Entro al café, y compro un tarro de miel con la intención de regalárselo, y decirle “Tome. Se nota que necesita un poco de dulzura en su vida”. Salgo para dárselo pero ya se había ido rápidamente.
Y aquí tengo su tarro de miel. 😬
@Vivianolala Mi hijita falleció de cáncer en septiembre pasado. El desabasto de derivados de morfina impidió que muriera compasivamente.
Yo nunca voy a superar ese sufrimiento