Hacer mucho no siempre sirve de algo.
Estar en movimiento, esforzarte físicamente, usar la cabeza… muchas veces no significa acercarte al objetivo. Pero se siente como si sí.
Estás ocupado. Gastando energía.
Con el tiempo entendés que quizás podías llegar más lejos siendo más inteligente.
Haciendo menos, pero más efectivo.
Haciendo menos, pero más preciso.
Haciendo menos, con menos distracciones.
Ahí es donde entra en juego la mentalidad.
No gastes todo el cargador.
Apuntá bien.
La ansiedad te hace sentir que deberías estar haciendo algo.
Con el tiempo te das cuenta que, muchas veces, ya hiciste lo importante.
Ahora dejá que el tiempo haga su parte.