Gracias a la tecnología hoy retrocedí más de 52 años.
Debía declarar como testigo en la investigación por un detenido desaparecido, capturado por la DINA el 13 de diciembre de 1974 y llevado a Londres 38.
No escuché su nombre y, vendado, nunca pude verle el rostro. Supe que trabajaba en la empresa textil Comandari. Conté que en Tres Álamos, estuve detenido junto a otro trabajador de esa misma empresa. Entregué su nombre a la justicia: quizás él pudiera ayudar a identificarlo.
Había un hecho que nunca olvidé.
En medio de la tortura, Leonardo dijo que había enterrado armas en el patio de su casa. Los agentes lo llevaron hasta allí y comenzaron a excavar. Entonces pidió permiso para hablar con su esposa. Se había casado apenas una semana antes.
No había armas.
Las había inventado porque quería verla una última vez. Estaba convencido de que no volvería y quería despedirse, decirle que podía rehacer su vida.
Cuando confesó que todo era mentira y explicó el verdadero motivo, desde Londres 38 todos escuchamos la golpiza. Después lo lanzaron por las escaleras desde el segundo piso.
Más de medio siglo después, un computador y una conexión por Zoom permitieron que ese recuerdo se transformara en un testimonio judicial. Solo había que volver atrás, trabajar la memoria y entregar lo que uno todavía conserva para ayudar a avanzar en la verdad y la justicia. Sirven para eso también los PC.
Y la memoria siguió recorriendo lugares.
Se cumplieron 50 años del asesinato de Orlando Letelier. En el Cementerio General, Juan Pablo, el menor de sus cuatro hijos, dijo una verdad enorme y dolorosa: a su padre lo asesinaron, pero al menos él tiene un lugar donde ir a dejarle una flor.
El sábado siguiente, 26 de septiembre, exactamente 50 años después de su funeral en Estados Unidos, el Teatro Oriente se llenó para el preestreno del extraordinario documental Expediente Letelier.
En cien minutos recorrimos la vida, el compromiso y el coraje del excanciller. Volvimos a escuchar a Joan Baez, que cantó en su funeral, y conocimos la historia de aquellas piedras volcánicas que Letelier trabajó mientras estaba preso en Isla Dawson, grabando en ellas las iniciales de sus hijos. Piedras que todavía conservan como amuletos.
Sergio Campos y Paulina Urrutia motivaron también un largo aplauso para despedir desde Chile al gran Patricio Guzmán.
Y había algo especialmente significativo: estábamos haciendo memoria en un teatro de Providencia cuyo alcalde había abierto las puertas para ese encuentro y que expresó una idea tan sencilla como necesaria: “podemos tener diferencias políticas, militar en partidos distintos, pero nada puede justificar el asesinato de Orlando Letelier.”
La jornada terminó con una ovación para el equipo de investigación encabezado por mi colega Carola Fuentes.
El teatro estaba repleto.
Nadie se quedó en su casa.
Y algo parecido dijo días después Michelle Bachelet en La Pintana. Quienes pensaron que, después de bajar su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas, se iría tranquilamente para su casa estaban muy equivocados.
El Teatro Municipal se llenó de música, abrazos, recuerdos y memoria. Allí estaba también el expresidente Gabriel Boric, perteneciente a una generación más joven, aquella que siendo estudiante salió a manifestarse a las calles.
Y al día siguiente las calles volvieron a llenarse.
Esta vez eran profesores, trabajadores de la salud y estudiantes protestando por los recortes presupuestarios que, según advertían, amenazan la educación, el empleo docente y el acceso a la cultura.
A aquella frase de que la parafina prácticamente no se usa se sumaron nuevas expresiones que parecían revelar la misma distancia con la vida cotidiana. Hasta Simone de Beauvoir entró inesperadamente en la discusión pública.
Quizás precisamente por eso vale la pena no quedarse en casa: para conocer, leer, preguntar, discutir y evitar que la ignorancia termine ocupando el lugar de la cultura y la educación. 👇🏼
@mrhitchcok @italo_omegna Oye @italo_omegna así que te sentiste cuidadano de segunda categoría? jamás en tu puta vida sabrás lo que es eso, eres un maricon y cobarde, solo eso eres
@carlos81956718 Por qué le siguen dando tribuna a este conchesumadre? Quién es, por qué hace puntos de prensa en el congreso? Porque hay que mantener el circo
@arturo_squella Anda a acostarte conchetumare audaz, en que chucha es responsable el partido comunista de la miseria y el hambre? Ilústrame tonto culiao