Estoy intentando comer más sano y en lo que va de la semana me corté el dedo con el rallador de zanahorias, me quemé la lengua con té verde y me ahogué con pan de quinoa.
Una cerveza y un choripán jamás me harían eso.
personas en la antigüedad decidieron que el cuerpo femenino tenía que ser ocultado y como resultado todas las morras que conozco tienen la habilidad de cambiarse de ropa como si fueran un espía soviético