El mundial donde el todos los países odiaron a una misma nación.
Un odio ganado a pulso, por ser el país más sucio, rastrero, tramposo y beneficiado del mundial.
Han dado muchísimo asco. Desde el principio hasta el final.
El mismo premio. Dos formas de representarlo.
Dibu Martínez (2022) eligió la provocación.
Unai Simón (2026) eligió la elegancia.
El fútbol necesita grandes atajadas, pero también grandes ejemplos. Porque millones de niños están mirando.