«Aún» equivale a «todavía» y se usa con sentido temporal («Aún está libre») o en oraciones comparativas como «Es aún más fácil».
«Aun» equivale a «incluso» («Lo haré aun sin ayuda») o tiene un valor similar a «aunque» («Aun sabiéndolo, decidió ir»).
Más información: https://t.co/0BpBBMqqY5.
Hoy la ministra Sedini afirmó que "hay adultos mayores que pierden sus casas por no poder pagar las contribuciones". En 2025 CIPER acreditó con datos oficiales que no es efectivo que haya adultos mayores perdiendo sus viviendas por esta causa. Lea acá: https://t.co/pchgLhODas
¿Golpe al piñerismo? Gobierno reduce en más de $100 millones el presupuesto de Elige Vivir Sano, el emblemático programa de Cecilia Morel
https://t.co/fbDjnl39hr
Se llama «derivación regresiva» la que se postula para justificar la formación de voces más simples morfológicamente que aquellas de las que proceden, como «burro» de «borrico» (del latín tardío «burrīcus» ‘caballo pequeño’) o «canasta» de «canastillo»: https://t.co/o7o3GK7g3g.
El mundo no sabía que había un lugar de apenas 33 km de ancho que podía destruir la economía del mundo. Ahí tienen el mapa. La ciudad de Dubai está hoy evacuada en el corazón del conflicto. A poca distância de Abu Dhabi. Están tan cerca que se ven una a la otra a simple vista. De los lugares más ricos del mundo a ser los más peligrosos. Ese conflicto amenaza hoy con destruir la economía mundial produciendo recesión, quiebra.... y crisis mundial. Nosotros aqui en Chile creyendo que lo mas importante son los errores de Sedini, una pobre mujer que no se la pudo.
Carl Gustav Jung comprendió que, así como el hombre lleva dentro una figura femenina —la Anima—, la mujer también alberga una presencia masculina inconsciente: el Animus.
No es una idea simbólica sin peso.
Es una fuerza activa en la psique.
El Animus no se presenta como emoción, sino como voz interna. Opiniones firmes, juicios automáticos, pensamientos que aparecen con autoridad: “esto es así”, “no puedes fallar”, “deberías hacerlo mejor”. No siempre se percibe como algo propio. A veces se siente como una exigencia que viene de fuera… pero vive dentro.
En sus formas más primitivas, el Animus puede volverse rígido, crítico, incluso implacable. No escucha. Dicta. No dialoga. Impone. Y muchas veces se convierte en una estructura interna que sostiene la autoexigencia extrema, la dificultad para descansar, la sensación de que nunca es suficiente.
Pero ese no es su destino final.
El Animus también es dirección, pensamiento, estructura, palabra, acción consciente. Es la capacidad de tomar decisiones, de sostener una postura, de construir una identidad que no dependa exclusivamente de la aprobación externa.
El problema no es tener Animus.
El problema es no reconocerlo.
Cuando no es consciente, la mujer puede proyectarlo hacia fuera. Buscar figuras masculinas que encarnen esa fuerza: hombres con autoridad, con claridad, con dirección. Y en ese proceso, puede perder contacto con su propia voz interna, delegando su criterio en el otro.
Ahí nace la dependencia… y también la idealización.
Jung observó que muchas relaciones no se basan en el encuentro real, sino en la proyección del Animus. No se ve al hombre tal como es, sino como portador de una cualidad interna no integrada.
Y cuando esa proyección cae… aparece la desilusión.
Integrar el Animus no significa volverse dura.
Significa volverse clara.
Es aprender a pensar por sí misma sin necesidad de imponerse.
A sostener una decisión sin perder sensibilidad.
A tener dirección sin desconectarse del corazón.
Cuando el Animus madura, deja de ser una voz crítica y se convierte en aliado interno. Ayuda a ordenar el caos emocional, a poner límites, a actuar con coherencia.
No reemplaza la intuición.
La sostiene.
Porque la plenitud no nace de elegir entre lo femenino o lo masculino…
sino de permitir que ambas fuerzas dialoguen dentro de ti.
Y cuando eso ocurre, la mujer deja de buscar fuera lo que ya empieza a reconocer dentro:
una voz firme, propia… que no necesita ser validada para existir.
Con las medidas económicas de Kast el BC acaba de
▪︎ Aumentar la proyeccion de inflación de 3,2% a 4,0%.
▪︎ Bajar la expectativa de crecimiento de 2,5% a 2,0%
▪︎ Bajar la expectativa de inversion de 4,9% a 4%
▪︎ Descartar de plano reducir la tasa de interés este año