Un día entenderás que quienes se fueron no se llevaron nada. El amor era tuyo, la bondad era tuya y la luz era tuya. Nada de eso les pertenecía; todo sigue intacto dentro de ti.
Asegúrate de elegir a alguien que considere importante todo de ti: tu cumpleaños, tu comida favorita, tus flores favoritas, tu color favorito. Que tú, en general, seas importante.