It does not make sense to hire smart people and then tell them what to do; we hire smart people so they can tell us what to do.
You have to be run by ideas not hierarchy. The best ideas have to win, otherwise good people do not stay.
—Steve Jobs
Hoy verás la bandera verde, blanca y roja por todas partes. Pero esos colores nacieron en 1821, no en 1810, y originalmente no significaban lo que te enseñaron en la escuela.
El verde, blanco y rojo aparecen por primera vez en la bandera del Ejército Trigarante, que consumó la Independencia en 1821 bajo el Plan de Iguala de Iturbide y Guerrero. "Trigarante" viene de las tres garantías del plan, y cada color representaba una: blanco era la Religión católica; verde, la Independencia; y rojo, la Unión, es decir, que españoles, criollos, mestizos e indígenas eran ya, todos, mexicanos por igual, sin castas. Nada de esperanza, unidad o sangre de héroes: la primera bandera era, ante todo, un pacto religioso y político. (Y ni siquiera tenía las franjas verticales de hoy: eran diagonales.)
Los significados que hoy repites llegaron mucho después. Cuando la Reforma separó a la Iglesia del Estado, en el siglo XIX, el blanco dejó de ser "la religión" y se volvió "la unidad"; el verde pasó de independencia a esperanza; y el rojo, de unión a la sangre de los héroes. La bandera, igual que el Grito, ha sido reinterpretada y rediseñada por cada época a su conveniencia; hasta la postura del águila se estandarizó ya entrado el siglo XX. Yo mismo, en mi régimen, la usé y la glorifiqué como símbolo de la nación que quería proyectar. Así que este 16 de septiembre, cuando ondees el tricolor, recuerda que hasta sus colores han cambiado de significado según el México que ha querido creerse cada generación. ¿Sabías que el blanco de la bandera significaba originalmente la religión? Cuéntame 👇🇲🇽
Así se vivió el desfile militar del 16 de septiembre de 1942, cuando #México se encontraba en guerra con las potencias del Eje, Alemania, Japón e Italia. Durante el filme observa un zócalo con jardineras y árboles, así como el presidente Ávila Camacho saludando a los contingentes. Reconoces a los hombres que acompañan al mandatario? Ubicas quién es el veterano que va en un jeep con barbas canosas? Magnífico filme de la RTVE
Invito a compartir
#mespatrio #IndependenciaDeMéxico #15deseptiembre #grito
Sometimes it’s important to look at how far you’ve come to truly appreciate where you are.
I didn’t get here by trying to be better than my peers…. I did it by trying to be better than who I was yesterday.
Crazy that this wasn’t written for guitar.
Albéniz composed Asturias for piano. A keyboard trying to impersonate flamenco. Then the transcription happened, and the piece started breathing differently — tighter attack, more dirt in the rhythm, more air in the quiet.
This little stretch is why the guitar version won.
Asturias — Alexandra Whittingham🎸
Pregúntale a cualquier amante del vino dónde empezó la vinicultura en América, y casi todos dirán California. O a lo mejor Argentina, o Chile. Todos se equivocan. La bodega más antigua de todo el continente americano está en un oasis verde en medio del desierto de Coahuila. Se llama Casa Madero, y lleva haciendo vino desde 1597.
La historia empieza con un desengaño. En el siglo XVI, unos exploradores españoles avanzaron hacia el norte desde Zacatecas buscando oro. No encontraron ni una pizca. Lo que encontraron, en pleno semidesierto, fue un oasis: manantiales de agua dulce y vides silvestres creciendo por todos lados. Tantas parras, que al valle lo bautizaron justo así, "Parras". Los jesuitas montaron ahí una misión y, con esas uvas silvestres, hicieron el primer vino de América.
Y en 1597, un hombre llamado Lorenzo García recibió una merced —un permiso real— del propio rey Felipe II de España, que estampó su sello, para plantar viñas y producir vino y brandy en el Valle de Parras. Ese fue el nacimiento de lo que hoy llamamos Casa Madero: la bodega más antigua del continente, y la más antigua del mundo fuera de Europa, todavía funcionando.
Y aquí está lo increíble. Un siglo después, en 1699, la Corona española prohibió la producción de vino en sus colonias, para proteger el negocio del vino allá en España. El vino mexicano quedó, básicamente, ilegalizado. Pero Casa Madero consiguió una excepción rarísima: podía seguir haciendo vino, siempre que fuera para la Iglesia. Y así, calladita, en un oasis del desierto, la bodega más antigua de América sobrevivió al mismísimo imperio que la había prohibido.
¿Y el nombre? En 1893, la hacienda la compró don Evaristo Madero, un empresario coahuilense que resultaba ser el abuelo de Francisco I. Madero, el hombre que pronto encendería la Revolución mexicana. La modernizó, y desde entonces es "Casa Madero", propiedad, hasta hoy, de la quinta generación de esa misma familia. La bodega de la familia de la Revolución sobrevivió a la prohibición, a la guerra y a cuatro siglos.
Y no es ninguna pieza de museo. Casa Madero es la vinícola más premiada de México, el primer viñedo orgánico del país, y el primer viñedo de América en recibir la prestigiosa distinción de "Pago". Sus vinos ganan medallas de oro por todo el mundo. Lo que nos lleva a algo que todo mexicano debería saber: México no solo hace tequila. Lleva haciendo vino —buen vino— más de cuatrocientos años, más tiempo que casi cualquier lugar del Nuevo Mundo.
Y todo empezó con unos españoles sedientos que salieron a buscar oro… y encontraron uvas.
#SabíasQue una de las interpretaciones más memorables de la música en español no ganó el primer lugar? El 15 de marzo de 1970, José José subió al escenario del II Festival de la Canción Latina, celebrado en el Teatro Ferrocarrilero de la Ciudad de México, para interpretar “El Triste”, una composición de Roberto Cantoral que dejó al público de pie en una ovación inolvidable.
A pesar del impacto de su actuación, José José obtuvo el tercer lugar del certamen. El primer sitio fue para la brasileña Cláudya, mientras que el segundo lugar correspondió a la venezolana Mirla Castellanos. Sin embargo, el veredicto del jurado quedó eclipsado por la fuerza de aquella interpretación, que de inmediato comenzó a recorrer la radio y la televisión de toda Hispanoamérica.
Con el paso del tiempo, “El Triste” se convirtió en la canción que lanzó definitivamente la carrera de José José y en una de las presentaciones en vivo más emblemáticas de la historia de la música mexicana. Más de cinco décadas después, su actuación en aquel festival sigue siendo recordada como el nacimiento de “El Príncipe de la Canción”.
Un día como hoy 24 de julio allá en el lejano 1893 México renunciaba a sus derechos al territorio de Belice.
En el virreinato, la región pertenecía a la Capitanía General de Yucatán y era refugio de piratas ingleses y saqueado por taladores de palo de tinte, madera usada para teñir telas; en 1783, España mediante el Tratado de Versalles reconoció el derecho a la tala por los ingleses; más tarde, por la tolerancia del gobierno independiente y la negativa de Inglaterra a reconocer la soberanía mexicana o de la Confederación Centroamericana se transforma en la colonia inglesa “Honduras Británicas”.
México no había dado la soberanía a los colonos de Belice, pero tampoco la ejercía; de modo que podía forzar su mantenimiento como parte del territorio nacional; sin embargo, en el caso que lo quisiera hacer, tenía que pedir el apoyo de Estados Unidos para protegerse de la reacción de Inglaterra, pero era el caso, que Inglaterra ofrecía un contrapeso a la influencia norteamericana que en ocasiones parecía que más bien ejercía intervención política. Es por eso que el ministro de Relaciones, Ignacio Mariscal, decide dar solución a la situación de Belice mediante el tratado que se firma con Inglaterra establece la línea fronteriza, prohíbe el tráfico de armas y municiones (que los mayas usaban para la guerra de castas) y da libertad de tránsito a las naves mexicanas. El Tratado será aprobado el 17 de abril de 1897.