Y que no falten las bromas. Alguien capaz de reír y aprender cosas nuevas me resulta demasiado atractivo, independientemente de si en gustos no seamos de coincidir.
Me he dado cuenta que el rostro para mí no es tan importante al momento de sentir atracción por alguien. Lo que más me llama la atención y me enciende las ganas de acercarme es la forma de pensar, de sentir y de dar voz a las causas que le parecen injustas.
Madurar es descubrir que el amor no se sostiene por escuchar la misma música o disfrutar las mismas cosas. Se sostiene cuando dos personas comparten valores, una visión de la vida y una forma de amar que habla el mismo idioma. Porque los gustos cambian, las personas evolucionan y los intereses van y vienen; pero los valores, las convicciones y la esencia con la que elegimos amar son lo que realmente permanece.
En general siento que es fácil llegar a mí. Yo puedo perdonar todo y no tener rencor encima aunque me hayan hecho lo peor del mundo pero siempre necesitaré algo de tiempo. Nunca me he negado a volver a empezar con cualquiera de las personas que han estado en mi vida.
Vengo encendido para tomarme la confianza de responder, hablar de mis cosas sin miedo y disfrutar en general mi lugar aquí. Con ello tal vez debería empezar a confesar que suelo tener momentos de bajón y que este último tiempo fue así.
Cierto es que tampoco soy muy expresivo y eso va de la mano a que se entiendan mal mis sentimientos o acciones. Trato de mejorarlo y es por eso que usé las palabras para poner todo lo que siento aunque nadie lo leyera. Siento que es otra forma de sanar y poder hablar con otros.