A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas de su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidora y malagradecida es otra.
Si mi amistad te importa tan poco como para enojarte por una pelotudez y dejarme de hablar… entonces mantenete lejos, porque nunca me mereciste como amiga.