Aunque muchos estén cada vez más presos del miedo , de las deudas , de la angustia de perder el trabajo. #Indio
Saca fuerzas para seguir luchando por un poco de dignidad, que no te roben la dignidad, ya bastante que no te dejen afiliarte y que no den elecciones 🗳️ de delegados, no bajes los brazos, seguí , que si vos seguís , somos más ✌️
Si bien nunca fui un fanático ricotero, siempre pude ver en el Indio Solari a un artista comprometido con la realidad política, social y económica de nuestro país.
Hay personajes que trascienden la música, el deporte o cualquier actividad que desarrollen. Se convierten en la voz de una generación, en símbolos de una época y en referentes de quienes se animan a cuestionar lo establecido.
Por eso, cuando estas figuras se van apagando de la escena pública, se las extraña. Porque dejan una marca profunda en la cultura popular y en la memoria colectiva.
El Indio deja el legado de una generación que hizo de la rebeldía una forma de pensar, de la lucha una bandera y de la libertad una convicción.
Más allá de gustos musicales, hay huellas que trascienden las canciones y permanecen en la historia.
“Elegí este mensaje que dejó , para llevarlo al ámbito en el que me muevo”
Los miserables son igual que los traidores
#IndioSolari ✌️🇦🇷🙌❤️
@Sergio_OrtizOk 1810 nos enseñó que ningún privilegio es eterno cuando el pueblo decide organizarse.
La historia siempre cambia cuando la gente pierde el miedo.💪💪
El 25 de Mayo no es solamente una fecha patria.
Es el recuerdo de hombres y mujeres que se animaron a romper con el miedo, con los privilegios de unos pocos y con un sistema que no representaba al pueblo.
Aquellos patriotas soñaron con independencia.
Nosotros soñamos con libertad sindical.
Ellos lucharon por una patria libre.
Nosotros luchamos por trabajadores libres, afiliados sin obstáculos, delegados elegidos democráticamente y un sindicato que vuelva a representar de verdad a su gente.
La Revolución de Mayo no nació desde la comodidad.
Nació desde el coraje de quienes entendieron que no había futuro posible si el pueblo no participaba de las decisiones.
Ese es el sindicato que soñamos en Comercio:
un sindicato abierto, participativo, con igualdad, con alegría militante y con compromiso real con cada trabajador y trabajadora.
Como aquellos héroes de 1810, creemos que la independencia no se declama: se construye.
Y se construye con organización, con comunidad y con la valentía de enfrentar lo que muchos prefieren callar.
Porque no hay trabajadores libres sin libertad sindical.
Y no hay sindicato fuerte si los trabajadores no son protagonistas de su propia historia.
Hoy, como en mayo de 1810, la discusión sigue siendo la misma:
si el poder queda en manos de unos pocos, o si vuelve definitivamente al pueblo trabajador.
“Ustedes no son justicialistas”
“Ustedes no son Peronistas”
La comunidad organizada de la que hablaba Perón y la casa común que plantea Francisco no son conceptos vacíos ni frases para un acto. Son una manera de entender la sociedad. Y también una manera de entender el sindicalismo.
Porque un sindicato no puede ser solamente una estructura administrativa, una oficina cerrada o un sello para unos pocos. Un sindicato tiene que ser comunidad. Tiene que ser representación real. Tiene que ser solidaridad organizada.
Si en una comunidad algunos pocos viven bien mientras la mayoría queda afuera, entonces no hay justicia social.
Y si en un sindicato unos pocos deciden todo mientras miles de trabajadores no participan, no eligen, no son escuchados o ni siquiera son afiliados, entonces tampoco hay comunidad organizada.
El peronismo nos enseñó otra cosa.
Nos enseñó que nadie se realiza en una comunidad que no se realiza.
Nos enseñó que la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación van de la mano.
Nos enseñó que el trabajo no es una mercancía y que los sindicatos nacieron para defender al conjunto de los trabajadores, no para administrar privilegios.
Por eso creemos en un Sindicato de Empleados de Comercio abierto, presente y protagonista.
Un sindicato donde la afiliación no sea un obstáculo burocrático sino una herramienta de integración.
Donde haya representación en cada empresa.
Donde los trabajadores puedan elegir delegados.
Donde la obra social funcione.
Donde la organización gremial vuelva a abrazar a los que hoy sienten que están solos frente al ajuste, los despidos y la flexibilización laboral.
Queremos un sindicato alegre.
Pero no alegre por comodidad o silencio.
Alegre porque pelea.
Alegre porque representa.
Alegre porque construye comunidad entre trabajadores que todos los días sostienen el comercio, el consumo y la economía de nuestro país.
No creemos en dirigentes que la pasan bien mientras los trabajadores pierden salario, derechos o estabilidad.
No creemos en sindicatos cerrados sobre sí mismos.
Creemos en sindicatos con calle, con debate, con participación y con coraje para enfrentar a los poderes económicos cuando quieren que los trabajadores sean la variable de ajuste.
La comunidad organizada llevada al sindicalismo significa exactamente eso:
que nadie quede afuera.
Que nadie tenga miedo.
Que nadie se salve solo.
Porque cuando un trabajador pelea solo, pierde.
Pero cuando los trabajadores se organizan, nace la fuerza colectiva capaz de transformar la realidad.
Y esa sigue siendo nuestra tarea.
Construir un sindicato para todos y todas.
Con igualdad.
Con solidaridad.
Con alegría.
Con lucha.
Y con la dignidad de representar verdaderamente a nuestro pueblo trabajador.