Está todo acá, eh. Los rompimos moralmente, culturalmente, espiritualmente. Esta vez se habían ilusionado en serio, los muy imbéciles. Creen que este odio desencajado nos puede llegar a molestar, pero es alimento para nuestras almas. Villanos con orgullo.
Argentina es la parte de la latinidad que los latinos odian.
Porque Argentina se la cree, se crece, mira a otros por encima del hombro, y al latino le enseñaron a agachar la cabeza, a aceptar la humillación como humildad.