Patética declaración del fiscal (oco) que solo buscó notoriedad, que tuvo magros resultados, prostituyó la lucha anticorrupción, y cometió arbitrariedades por las que debe responder ante la justicia. Quienes siguen siendo sus ayayeros debieron ponerle camisa de fuerza a tiempo.
Roberto Sánchez no solo imita a Pedro Castillo con el sombrero, sino en la violación de las reglas básicas de una democracia: desconoce su derrota evidente y arenga por la movilización social. Ahora se verá hasta dónde llega el respaldo de sus viudas y viudos políticos.