Este presente nos enseñó que lo más peligroso no fue Milei.
Fue la gente que disfrutó viendo sufrir a jubilados, trabajadores y personas con discapacidad.
Nunca fueron anti casta.
Solo necesitaban permiso para disfrutar del dolor ajeno, en público y sin culpa.
Odio a este gobierno, a esta época tarada, odio la inestabilidad, la incapacidad de proyectar, lo caro de los quesos y las drogas, el clima londinense, el poco vuelo intelectual de los intelectuales, lo garchados que están los dirigentes, a los militontos y a este gobierno.