The best hospital in Central America.
With every medical specialty, the most advanced technology in the world, and top-quality care.
Public. Dignified. Free. For everyone.
El Nuevo Hospital Rosales marca un hito para la salud pública en El Salvador. 🇸🇻
Este proyecto histórico que transforma la atención hospitalaria del país, está listo para recibirte y brindarte la atención médica que mereces. 🩺🏥
@alcaldia_ss@marioduran Multas más grandes !! o servicio de comunidad, si no quieren pagar que vayan a limpiar por un dia el centro histórico o sus alrededores 🧹
It’s interesting to see how so many media outlets, politicians, and representatives of international NGOs lie so blatantly about El Salvador.
Anyone who has visited our country knows that tattoos are not only allowed, but very common. Many Salvadorans have them, even in highly visible areas: full sleeves, face, neck, hands, etc. It’s simply not true that people are required to cover them up.
It’s also false that tattoo artists have been arrested. There are hundreds of tattoo shops, and many are now doing better than ever, since they can stay open late without being extorted by gangs.
Tattoos aren’t even socially frowned upon. On the contrary, many people see them as body art and a form of personal expression.
What is prohibited are gang symbols, but not just in tattoos. They are banned in any form: on walls, in the media, even on graves.
This shouldn’t surprise anyone. In Europe, Nazi symbols are banned, and no one is outraged by it.
In fact, we only restricted them in the media for one year (during the height of the war on gangs) and they are allowed again now. Yet we were scolded by the “international community” for that temporary measure, while Nazi symbols have been prohibited in Europe for 80 years.
So which is it?
What is acceptable for them is not acceptable for us?
The European argument is that banning those symbols is necessary to prevent a return to a past they do not want to relive.
Well, that is our argument too.
Hace unas semanas, un grupo de “expertos y expertas”, financiados por Open Society (Soros), acudió a la CIDH y a la ONU a, básicamente, pedir la liberación del 100% de los pandilleros arrestados durante el régimen de excepción.
Estos videos fueron vistos por el pueblo salvadoreño, lo que generó un fuerte rechazo hacia todas las ONG, “periodistas” y políticos que apoyaron el informe. Fue un desastre de relaciones públicas para las organizaciones de supuesta defensa de los derechos humanos.
Sin embargo, al ver la reacción y ser cuestionados por la gente, su excusa fue que no defendían a terroristas, sino a supuestos inocentes.
Así que decidieron intentarlo otra vez, esta vez ante el Congreso de los Estados Unidos. El plan era presentar al Gobierno de El Salvador como un violador de derechos humanos. Sin embargo, les salió peor: cuando les preguntaron directamente si estaban de acuerdo en que la MS-13 es una organización terrorista, no pudieron responder, y luego afirmaron que, independientemente de los crímenes cometidos, ellos estaban ahí para defender los derechos de esas personas.
Vean el video. Vean claramente cómo defienden a terroristas. Vean cómo dicen que, aunque hayan cometido crímenes horribles, ellos están ahí para defender sus derechos. No lo digo yo, lo dicen ellos con sus propias palabras en el Congreso estadounidense.
Que no los engañen: no están defendiendo a supuestos inocentes, están defendiendo a terroristas. Están diciendo que la MS-13 no es una organización terrorista y que, sin importar sus delitos, ellos igual defenderán sus derechos.
Que no quede ninguna duda: lo que buscan estos supuestos “periodistas”, organizaciones de “defensa de los derechos humanos” y políticos nacionales y extranjeros que los apoyan, es la liberación de estos criminales, para que puedan volver a someter al pueblo salvadoreño a su régimen de terror y volvernos a convertir en el país más peligroso del mundo.
Pero se dispararon en el pie, otra vez.
Vean el video y juzguen ustedes mismos.