Nadie es perfecto.
Tus amigos no son perfectos. Tus familiares no son perfectos. Tú no lo eres. Todos cometemos errores. Condenar la imperfección de los demás es tirar piedras sobre tu tejado. Y tu tejado no es perfecto. Cuidado no se te caiga encima.
No he conocido jamás a alguien que sea lo que hizo o dijo en el pasado, pero todos parecemos estar condenados a ser representados por ello. Quien condena en base al pasado, es débil. No acepta el cambio en otros porque eso le hace llevadera su propia incapacidad para cambiar.