NO SOMOS LAS CRIADAS DE TU CUENTO, MILEI
Che Milei, hoy dijiste que estamos pagando “muy caro la locura de los pañuelitos verdes”, vinculaste el aborto legal y la caída de la natalidad con los problemas económicos y previsionales y, al mismo tiempo, calificaste como “una estupidez” decir que la gente no llega a fin de mes.
Te cuento algo: quizás tenemos menos hijos justamente porque NO LLEGAMOS A FIN DE MES. Porque el alquiler se devora un sueldo, porque criar cuesta cada vez más y porque millones de familias se endeudan hasta para comprar comida y medicamentos.
¿Te preocupa la natalidad? Entonces mirá tu motosierra. El fracaso de tu plan económico no es culpa del feminismo ni de los pañuelos verdes. No somos vientres al servicio de tu macroeconomía ni fábricas de futuros aportantes para sostener el sistema previsional.
Si no llegamos a fin de mes, decís que es una “estupidez”. Si cae la natalidad, culpás a las feministas. Si hay problemas previsionales, señalás nuestros pañuelos. Siempre hay un enemigo al que culpar para no hacerte cargo.
Los pañuelos verdes no destruyeron la economía argentina. Conquistaron derechos, autonomía y libertad.
La motosierra es tuya. El plan económico es tuyo. El fracaso también.
Y metételo bien en la cabeza, Milei: NO SOMOS LAS CRIADAS DE TU CUENTO.
Le reprochan a los jugadores argentinos haberle dado la espalda a la coronación de los campeones del mundo. Maleducados y malos perdedores es lo menos que dicen en la prensa europa y también la estadounidense, parte de la narrativa instalada en el último tiempo, la que ahora los lleva casi a hablar de civilización o barbarie.
Este video lo tomé yo desde la tribuna de prensa. Se los regalo. Lo que vi fue a un grupo de jugadores heridos, con Lionel Messi al frente, de cara a sus hinchas. La coronación, que es hermosa para los campeones (España es un gran y justo campeón) y será inolvidable para Rodri y los suyos y para los hinchas, es una gran puesta televisiva. Ocurre en una porción del campo, de espaldas a más de la mitad del estadio. Y diría que es hasta lógico que así sea (luego, para eso, tenemos la vuelta olímpica). Nadie sabe qué hicieron los franceses en Qatar. Tampoco Argentina reclamó nada. No se reclama pleitesía a los perdedores porque ya bastante tienen con ser perdedores.
El fútbol en la Argentina es de los jugadores y su gente, mucho más que de los protocolos y la televisión, que también existen, por supuesto. Los jugadores argentinos fueron a ponerse de frente a su hinchada. El fútbol en Argentina es más colectivo de lo que creen conocer los cronistas del New York Times o los intelectuales europeos que se asoman a este deporte cada cuatro años.
Hablan de Argentina como individualidad -en contraposición al equipo España- porque no deben haber visto jugar un partido de esta selección en los últimos años. Sólo el que vio lo que armó Lionel Scaloni con Argentina sabe que hizo lo contrario a la idea de que solo sea Messi. Potenció a un equipo, a sus jugadores, a futbolista que podían ser comunes y que se convirtieron en estrellas. Scaloni formó futbolistas de selección. Argentina fue un equipo. No mostró lo mejor en este Mundial y, sin embargo, llegó a la final.
Esos jugadores argentinos tenían la medalla del segundo puesto colgada. Faltarle el respeto a España era sacársela. No me interesa defender todo, no me gustó nada ver a Paredes pelearse en la mitad de la cancha. Somos muchas veces también insoportables y cancheros. Pero, ¿leyeron algún escándalo por el sopapo que Bellingham le pegó al Colo Barco? Ahí estaban entretenidos porque los jugadores mostraron una bandera que reivindica a las Islas Malvinas. Porque cuando ganábamos también éramos los malos.
Somos diversos. Hay de todo. Nosotros también somos Scaloni yendo a calmar a todos. También somos Messi levándonos en la tristeza para abrazar a Yamal. No nos van a hacer creer lo que ustedes quieren creerse. Yo también, como esos jugadores, me hubiera ido a abrazar con los míos, y no estar escribiendo esto en un departamento de Nueva York.
Vean lo que es esta secuencia, por favor. Vean nada más cómo gritó su doblete ante Austria. Ya no tiene nada que demostrarle a nadie, ya completó el fútbol, pero sigue viviéndolo con la misma pasión que cuando todo comenzó. No juega por récords individuales, no juega por números y no juega para tener más dinero. Juega por gloria, juega por amor a la pelota, juega por su familia y juega por Argentina. Nadie como Lionel. NADIE.
Creo que es la primera vez que no veo una cobertura mediática de la peregrinación a Luján, como que fuera algo infimo se trató.
Es el evento religioso más importante de la Argentina y si los medios lo tapan yo lo difundo.
Hoy tendría que haber una boleta con Cristina a la cabeza. Pero no, el poder real -y sus títeres de turno- la proscribió porque le tiene un cagazo bárbaro y porque les gana a todos.
En esta elección hay una proscripta; en el pueblo hay una líder.
Viva Cristina, manga de caretas
Yo no sé ustedes pero a mí me preocupa el futuro de mi país. Un país homofobico, sin derechos para las mujeres y violento. Me niego a que este sea el país que habitamos los argentinos. No somos esto.
No es una sentencia, es una cacería.
La querían muerta y, como no pudieron, la quieren presa o proscripta.
Te dejo un hilo para que intentemos entender juntos esta verdadera fantochada.