confiá en tus procesos. Primero duelen, luego se acomodan. La vida es más fructífera si nos animamos a procesar los cambios en lugar de resistirnos a los mismos. Confianza y constancia.
Lastimosamente ya no me importa quien se vaya de mi vida, antes era súper dependiente de los demás, ahorita ya me vale verga, los que quieran estar bien y los que no que les vaya bien.