¿Sabías que subir primero a los pasajeros de atrás del avión es casi tan lento como subir primero a los de adelante? Suena absurdo, pero la matemática no miente.
Hay tres cosas que frenan el embarque de un avión: la interferencia de pasillo, de asiento y de equipaje. El boarding por zonas o por bloques, que es lo que usa la mayoría de las aerolíneas, genera las tres interferencias juntas. Es casi un diseño perfecto para perder tiempo.
Jason Steffen, un astrofísico, usó algoritmos de simulación que normalmente aplica a exoplanetas, los corrió cientos de veces y descubrió algo contraintuitivo: lo que más importa no es el orden de las filas sino que la gente que está guardando su equipaje esté lo más separada posible.
Su método sube a los de la ventanilla primero, saltando filas, después los del medio y por último a los del pasillo. Resultado: la mitad de tiempo.
El propio Steffen dijo que, cuando los medios publicaron su investigación, la respuesta de las aerolíneas fue silencio total. ¿Por qué? Porque el boarding no es un problema de ingeniería para ellos, sino de negocio; se venden beneficios de prioridad, membresías y upgrades. Esto les puede costar más de 50 millones de dólares al año en ineficiencia, pero no les importa, porque nadie en la historia de la aviación dejó de elegir una aerolínea por lo lento que fue el embarque.
¿Cuántas cosas en tu vida funcionan mal no porque no se puedan mejorar, sino porque a alguien le conviene que sigan así?
El director de cine español, Daniel Guzmán, condena al imperialismo norteamericano en la Gala de los Goya: el genocidio de Gaza, el sucuestro de Maduro, la agresión a Irán, y la amenaza a Groenlandia. Hacen falta mas voces así en el cine español