En cualquier otro lugar de España ya estarían las máquinas trabajando. Aquí sale gratis hacer que los conductores tengan que dar un rodeo de 40 km. o jugarse la vida en carreteras locales.
Las inclemencias del tiempo son imprevisibles, la dejadez en Extremadura ya la conocemos.
Diría que querer tiene mucho que ver con admirar. Con mirar al otro desde una perspectiva de orgullo y respeto. Quizá nos enamoramos de gente que tiene atributos de los que carecemos. Y por eso les miramos como pensando: mira qué sencillo hace lo que a mí me parece complicado.
La decepción te enseña que la gente no siempre es lo que dice ser, y es así cuando uno aprende que; aunque aveces duela, no cualquiera merece un lugar en nuestra vida.