Para cuando se acercó, ya se había comido su última galleta y tenía ambas manos libres, así que no había razón para no ofrecerse al menos a acompañarla, ya sea para sujetar las conchas o para ayudarla a buscarlas.
A pesar de que podía charlar con los demás invitados, no vio >
< problema en tomarse un momento para recoger algunas conchas también.
“ Puedo ayudarte a sostenerlas mientras recoges algunas más, luego encontraremos una canasta para colocarlas. ”
Su actitud consistía en intentar ser amable y hacerle compañía, aunque, si la otra >
apreciable instante. “ En ese caso, no olvides decirme si te gusta o no. ¿De acuerdo? ”
Bajó el tono un poco más, desde su suavidad habitual hasta un susurro.
“ Con la ayuda de cierta persona pude encantarlo... ”
Esas palabras sonaban más que acertadas, aunque eran precisamente las que, en el fondo, no quería oír en una ocasión como esta. Deberían estar lejos de ser formales, pero no podía expresar ese deseo en voz alta, conformándose con el trato al que ya estaba acostumbrada.
Su sonrisa no se desvaneció ni se alteró; dejó que aceptara su regalo antes de intentar decir más. Sin embargo, se quedó atónita ante el repentino y cariñoso abrazo; sus labios volvieron a cerrarse al instante, y con igual dulzura, el abrazo fue correspondido por un breve y >
Tras aprovechar la oportunidad de recoger algunas de las galletas expuestas en la mesa de aperitivos, probó una, admirando la decoración que adornaba el lugar para la ocasión. Más que encantadora, sentía que tenía el aura del mismísimo cumpleañero. El esfuerzo invertido era >
< evidente; aunque no fue una gran fiesta, estaba llena de su toque, de su magia personal.
Mientras saboreaba las galletas, sus pasos descuidados la llevaron un poco más lejos, más cerca del mar, hasta que se encontró con la princesa ocupada recogiendo conchas.
“ Tú también te ves muy hermoso. Ah, aquí tienes, es para ti. No es una maravilla, pero está hecho con mucho cariño, y espero que al menos te haga sonreír. ”
De manera similar a la de su buen amigo, hizo una cortés reverencia en señal de saludo al radiante cumpleañero, acompañada de la curva de una suave sonrisa que adornó sus enrojecidos labios.
Siempre era agradable volver a verlo, tan cálido como el suave sol de la mañana. La >
< dulce energía del príncipe era como un sueño.
“ Tus palabras siempre parecen adularme demasiado y, aun así, me siguen encantando. ” El sonido bajo de una risa amorosa, audible sólo para ellos, se puede oír antes de que ella le ofrezca su regalo, indicando que es suyo.
< que un objeto decorativo, era también una cajita de música capaz de seguir funcionando incluso bajo el agua, un encantamiento cortesía de un buen compañero poseedor de magia.
La princesa llevaba algo más apropiado para la celebración. Cómodo y encantador.
Con pasos relajados acordes a su postura, sin prisa alguna, caminaba descalza por la arena, llevando en sus manos los delicados zapatitos y un precioso baúl azul decorado, fruto de varios días de su trabajo artesanal.
El baúl contenía en su interior un globo marino, pero más >
A pesar de ser el cumpleañero, Kailan estaba toda la mañana preparando cada detalle e incluso alimentos dulces para sus invitados. Para no ser una fiesta enorme, era pequeña y agradable.
Habían burbujas por doquier, la entrada adornada con luces... No pregunten de donde &&.
Es más que indiscutible que los picnics no se realizan temprano en la mañana, pero siendo las mañanas su momento favorito del día, como ya había compartido con su invitado, terminaría siendo el momento adecuado, a sus ojos, para tener la alegría de disfrutar de un momento >
Estarían rodeados de hermosas flores y también a una buena distancia de un lago.
Se preparó con las cosas necesarias y fue al lugar con anticipación, extendiendo una manta de picnic a cuadros rosa y blancos sobre el césped verde y colocando su canasta rellena en el centro >